A pesar de la goleada, Tracey se dijo orgulloso de representar a un equipo de Oceanía en una competición de élite.
Tracey confesó que tuvo que combinar “vacaciones anuales y sin sueldo” para cumplir su sueño de jugar en Estados Unidos, consciente de que perderá dinero, pero convencido de que todo esfuerzo vale la pena frente al Bayern, Benfica y Boca.
Su situación económica exige mantener un empleo regular, lo que lo obliga a equilibrar largas jornadas laborales con entrenamientos nocturnos: una rutina que limita tiempo para descanso y recuperación.
A pesar de la goleada, Tracey se dijo orgulloso de representar a un equipo de Oceanía en una competición de élite y ver esto como un logro deportivo y personal que trasciende resultados deportivos.








