Candidatos cruzaron acusaciones, revivieron el pasado y expusieron fracturas políticas, pero evitaron propuestas sobre justicia y democracia.
Con una puesta en escena histórica y una alta expectativa ciudadana, el Tribunal Supremo Electoral (TSE) organizó el primer Debate Presidencial 2025, marcando un hito en la democracia boliviana. Ocho candidatos de distintas fuerzas políticas expusieron sus propuestas –y viejas rencillas– en un evento que abrió oficialmente la carrera hacia las Elecciones Generales del 17 de agosto.
Óscar Hassenteufel, presidente en ejercicio del TSE, fue el encargado de inaugurar el evento. En su intervención, recalcó que el debate es “un mecanismo fundamental de la democracia” y exhortó al electorado a ejercer un voto informado y libre. “Ese día todos los bolivianos debemos votar con conocimiento”, dijo, anunciando además un proyecto de ley que busca institucionalizar este tipo de encuentros como requisito obligatorio en futuros procesos electorales.
Pese al esfuerzo institucional, la dinámica del debate no cumplió del todo con las expectativas. Si bien fue la primera vez en dos décadas que se reunieron todos los candidatos presidenciales en un mismo foro, el evento derivó rápidamente en ataques personales, recriminaciones del pasado y pocos planteamientos de futuro, según diversos analistas.
CHOQUES DIRECTOS Y FRASES VIRALES
Uno de los momentos más tensos fue el cruce entre Eduardo Del Castillo (MAS) y Samuel Doria Medina (Unidad). El exministro de Gobierno recurrió a ataques personales, llamando reiteradamente “Samuelitio” al empresario, y lo vinculó con Marcelo Claure, insinuando intereses en el negocio del litio. Doria Medina negó cualquier relación con Claure y respondió con dureza: “Si hubiera sido parte del gobierno de Áñez, tú ya me habrías metido preso”.
El tono entre ambos escaló rápidamente cuando Doria Medina recordó la aprehensión del gobernador cruceño Luis Fernando Camacho, atribuyéndosela al accionar autoritario del oficialismo. Del Castillo se defendió asegurando que solo se cumplió una orden judicial.
Andrónico Rodríguez también fue protagonista. En una de sus intervenciones, ironizó sobre Del Castillo: “Con lo guapo e inteligente que eres, estás muy extraviado”, señalando que su verdadero adversario no era él, sino “el pasado que quiere volver a la Presidencia”. El actual senador intentó desmarcarse del gobierno en funciones, pero fue interpelado por su silencio sobre las deficiencias de la administración actual.
En otro momento llamativo, Pavel Aracena (ADN) preguntó directamente a Manfred Reyes Villa cómo detendría a Evo Morales. El exalcalde cochabambino respondió con ironía: “No sé cómo te llamás, pero sé cómo hacerlo. Ese señor tiene que estar preso”, en alusión al expresidente y mentor de Rodríguez.
Reyes Villa también planteó una propuesta polémica: la castración química para condenados por estupro, aludiendo nuevamente a Morales. La medida fue calificada por algunos sectores como un golpe populista.
LOS NINGUNEADOS DEL ESCENARIO
Uno de los datos más comentados en redes sociales fue la exclusión de Jhonny Fernández de las rondas de preguntas. El economista Gonzalo Chávez ironizó: “Técnicamente, eso se llama ‘ninguneo’; políticamente, ‘ya no estás en el mapa’. Y simbólicamente… ‘gracias por participar’”. Fernández, sin embargo, mantuvo una postura neutral durante todo el debate, lo que también generó críticas por su escasa proyección nacional.
EJES TEMÁTICOS Y PROMESAS CONSTITUCIONALES
El debate giró en torno a cinco ejes: democracia, justicia, estado de derecho, derechos humanos y medio ambiente. De los ocho candidatos, cinco propusieron modificar la Constitución Política del Estado (CPE) para impulsar reformas estructurales. Tres de ellos hablaron de legalizar autos chutos, y al menos dos reconocieron que necesitarán alianzas parlamentarias para gobernar.
Pese al enfoque institucional, muchos de los candidatos utilizaron el escenario para atacar o victimizarse. El formato del debate –limitado a tres preguntas directas por candidato– impidió una confrontación más fluida y provocó que los principales focos de atención fueran los ataques personales.







