Venezuela denunció un nuevo acto de agresión por parte de Estados Unidos, tras la captura de un buque petrolero en el mar Caribe, acción que Caracas calificó como un “robo descarado” y un acto de piratería internacional. Según la Cancillería venezolana, la operación fue confirmada públicamente por el presidente estadounidense Donald Trump, dejando al descubierto, según el Gobierno bolivariano, que la intención de Washington no es otra que apropiarse de los recursos energéticos del país sin ofrecer compensación alguna.
En un comunicado oficial, la Cancillería expresó su repudio frente a lo que consideró un atropello flagrante. Señaló que este hecho se enmarca dentro de una política sistemática de agresión y saqueo impulsada por Estados Unidos, que desde hace años busca controlar el petróleo venezolano. Además, recordó que este nuevo despojo se suma al caso de Citgo, empresa estratégica del país arrebatada mediante procesos judiciales que Caracas considera ilegítimos y manipulados desde el exterior.
El Gobierno venezolano destacó que la comunidad internacional está despertando ante estos abusos. Según el comunicado, manifestaciones en diversas ciudades de Estados Unidos y Europa reflejan un rechazo creciente a las políticas de dominación imperial, mientras que en Venezuela, la población salió nuevamente a las calles para reafirmar su defensa de la soberanía y de los recursos que históricamente pertenecen al país.
Caracas enfatizó que la captura del buque petrolero confirma que la verdadera motivación de la agresión estadounidense no tiene relación con migración, narcotráfico, democracia o derechos humanos, como se ha justificado en otras ocasiones. Por el contrario, subraya el comunicado, el objetivo real siempre ha sido la apropiación de los recursos naturales venezolanos, principalmente el petróleo, y el control de la energía que le pertenece al pueblo.
La Cancillería también señaló que esta acción busca desviar la atención de los fracasos políticos de Washington, citando como ejemplo el proceso fallido de Oslo, donde se evidenció, según Caracas, la falta de resultados de los intentos de desestabilizar a Venezuela mediante operaciones de “cambio de régimen” apoyadas por potencias occidentales.
El Gobierno bolivariano reiteró su llamado a la unidad del pueblo venezolano, instando a mantenerse firme en defensa de la patria, y exhortó a la comunidad internacional a rechazar este tipo de agresiones ilegales. Aseguró que recurrirá a todas las instancias internacionales para denunciar este crimen y proteger la soberanía nacional, los recursos energéticos y la dignidad de la nación.
El presidente cubano Miguel Díaz-Canel expresó su respaldo a Venezuela, calificando la acción estadounidense como violatoria del Derecho Internacional y un acto de piratería que representa una escalada en la agresión contra la región. Según Díaz-Canel, la captura del buque confirma la persistencia de la Doctrina Monroe en la estrategia de seguridad de Estados Unidos, aún dos siglos después de su creación.







