Las lluvias extremas activaron un gabinete de crisis nacional, con evacuaciones, asistencia aérea y sanitaria, y un llamado urgente a la prevención comunitaria ante un escenario climático prolongado y de alto riesgo.
El agua avanzó sin pedir permiso y volvió a poner en evidencia la fragilidad de varias comunidades de Santa Cruz frente a los eventos climáticos extremos. En este contexto, el presidente del Estado, Rodrigo Paz, informó que el Gobierno nacional mantiene activo un gabinete de crisis permanente para responder a los efectos de las intensas lluvias y anticiparse a nuevos episodios que podrían repetirse en los próximos meses.
El mandatario explicó que Bolivia atraviesa un periodo especialmente complejo por la presencia de fenómenos climáticos que alteran los patrones habituales de lluvia. Esta situación, señaló, obliga a tomar decisiones que antes no formaban parte de la gestión de riesgos, como la evacuación preventiva de comunidades asentadas en zonas vulnerables. Para Paz, el enfoque actual debe priorizar la vida humana por encima de cualquier daño material.
Desde el Gobierno se remarcó que la prevención se convierte en una tarea central. El presidente pidió a la población atender las recomendaciones oficiales y colaborar con las autoridades locales, departamentales y nacionales. Aseguró que se esperan nuevos frentes de lluvia, por lo que actuar con anticipación puede marcar la diferencia entre una evacuación ordenada y una tragedia.
Paz también fue enfático al señalar que las emergencias naturales no pueden entenderse como problemas aislados. “Cuando la naturaleza golpea, lo hace a todo el país”, sostuvo, al subrayar que la respuesta estatal se basa en la coordinación entre instituciones y en la solidaridad nacional para atender a quienes lo han perdido todo.
El municipio de El Torno fue uno de los primeros en sentir el impacto más fuerte. El desborde del río Piraí, junto a sus afluentes y la quebrada Espejos, obligó a evacuar a decenas de familias en medio de escenas de angustia y desesperación. Frente a esta situación, las Fuerzas Armadas activaron un operativo aéreo y terrestre de gran magnitud para rescatar personas y trasladar ayuda.
La Fuerza Aérea Boliviana acumuló más de 15 horas de vuelo en una sola jornada, evacuó a 136 personas y transportó aproximadamente 5,5 toneladas de alimentos y vituallas. En el operativo participaron más de 175 efectivos de la Fuerza Aérea, la Armada y el Ejército, con el apoyo de tres helicópteros que operaron en condiciones climáticas adversas.
La Policía Nacional también reforzó su presencia en la zona, movilizando a más de 100 efectivos. Uno de los operativos más delicados fue el rescate de 148 adolescentes privados de libertad, quienes fueron trasladados de manera segura mediante un helicóptero institucional, evitando mayores riesgos.
En cuanto al saldo humano, el presidente informó que se confirmaron cuatro fallecimientos, aunque advirtió que el número podría incrementarse tras la verificación de reportes pendientes. El sistema de salud respondió con más de 390 atenciones médicas, 29 personas internadas y la conformación de 18 brigadas sanitarias integradas por personal del nivel central, la Gobernación y los municipios.






