Los vuelos hacia Riberalta y Guayaramerín registran precios que superan los límites fijados por la ATT, mientras la entidad reguladora no ejecuta controles ni aplica sanciones a la aerolínea.
Las tarifas aéreas en el norte de Bolivia muestran incumplimientos claros de los topes establecidos por la Autoridad de Regulación y Fiscalización de Telecomunicaciones y Transportes (ATT). La única empresa que opera en estas rutas, EcoJet S.A., vende pasajes por encima de los precios máximos oficiales sin que exista supervisión efectiva.
En la ruta Trinidad–Riberalta, la ATT determinó un precio máximo de 1.020 bolivianos. Para el vuelo de mañana, 30 de enero, EcoJet S.A. ofrece pasajes con una tarifa mínima de 917 bolivianos y un máximo de 1.528 bolivianos, lo que representa un exceso de 508 bolivianos sobre el límite autorizado.
En el caso de Trinidad–Guayaramerín, la ATT fijó un tope de 1.004 bolivianos. El vuelo del 3 de febrero tiene tarifas que van desde 1.035 hasta 1.859 bolivianos, excediendo en 855 bolivianos la tarifa máxima oficial.
Según información disponible, la ATT no ha realizado inspecciones ni aplicado sanciones sobre estas rutas, lo que evidencia que los mecanismos de control son insuficientes y no se ejecutan de forma sistemática en la región norte del país.
La diferencia entre las tarifas reguladas y las que cobra la aerolínea revela un desajuste que afecta directamente la accesibilidad de los vuelos. La falta de fiscalización permite que los precios se mantengan por encima de los límites legales, sin que existan medidas correctivas para asegurar que los pasajeros paguen lo estipulado por la normativa.
Los registros oficiales muestran que, a pesar de los límites establecidos, los vuelos hacia Riberalta y Guayaramerín operan con tarifas que duplican en algunos casos la diferencia máxima permitida, reflejando un control ineficaz y un incumplimiento evidente de la regulación vigente.









