Durante un acto oficial en La Habana, el mandatario cubano sostuvo que las sanciones económicas y financieras buscan ocultar el impacto del bloqueo y responsabilizar a la isla por sus dificultades.
El presidente de Miguel Díaz-Canel denunció este viernes lo que definió como una estrategia para presentar a Cuba como un “Estado fallido”, atribuyéndole la responsabilidad exclusiva de los problemas económicos y sociales que enfrenta el país, mientras se minimiza el efecto de las sanciones impuestas durante décadas por Estados Unidos.
La declaración fue realizada durante el acto por el 65.º aniversario de la creación del Ministerio del Interior de Cuba, escenario en el que el mandatario cuestionó lo que considera una distorsión deliberada de las causas que afectan a la nación caribeña.
Según Díaz-Canel, existe un intento de instalar una versión de los hechos que invierte responsabilidades y coloca a Cuba como culpable de las carencias que enfrenta su población. “La mayor crueldad del bloqueo es su permanencia prolongada en el tiempo y la mayor ofensa a Cuba que lo sufre y al mundo que lo rechaza es el cínico intento de imponer una narrativa inversa, la del Estado fallido como culpable”, afirmó.
El jefe de Estado sostuvo que las restricciones económicas, comerciales y financieras aplicadas contra la isla constituyen un factor determinante en las dificultades para acceder a recursos esenciales. En ese marco, señaló que las limitaciones para importar alimentos, medicamentos, combustibles y repuestos están directamente vinculadas a las barreras que afectan las operaciones financieras internacionales del país.
“No cerramos los ojos ante nuestras propias insuficiencias”, manifestó el mandatario, al reconocer que existen problemas internos. Sin embargo, añadió que resulta imposible evaluar el funcionamiento normal de un Estado cuando enfrenta obstáculos para realizar transacciones, obtener créditos comerciales o desarrollar actividades económicas en condiciones similares a las de otros países.
Durante su intervención, Díaz-Canel aseguró que la presión económica ejercida desde Washington tiene el propósito de generar desgaste interno y aumentar las dificultades cotidianas de la población. A su juicio, la difusión de “falsos relatos” pretende desplazar la atención sobre las causas externas de la crisis y trasladar toda la responsabilidad al gobierno cubano.
El presidente describió a Cuba como un “Estado agredido y negado a rendirse”, insistiendo en que las medidas restrictivas aplicadas contra la isla buscan producir un impacto político y social de gran alcance. También calificó esas acciones como “un castigo colectivo” dirigido a toda la sociedad cubana.
Asimismo, rechazó cualquier interpretación que presente al país como una nación incapaz de sostenerse por sí misma. Según expresó, la intención de quienes impulsan esa visión es justificar mecanismos de tutela o injerencia sobre la isla, algo que, aseguró, el gobierno cubano no está dispuesto a aceptar.
“Buscan doblegar y poner de rodillas a toda una nación que, pese a los difíciles momentos que vive, no renuncia a su independencia ni cede ante las pretensiones de convertir a Cuba en un Estado tutelado por ellos”, declaró.
Las afirmaciones del mandatario se producen en un contexto marcado por las persistentes dificultades económicas que atraviesa Cuba y por las reiteradas denuncias de La Habana respecto al impacto de las sanciones estadounidenses sobre la vida cotidiana, el comercio exterior y el acceso a financiamiento internacional.






