La cotización oficial del dólar escaló a 10,24 bolivianos, evidenciando que el mecanismo flexible gubernamental no frena los mercados paralelos ni abastece de divisas a las entidades bancarias.
Las medidas restrictivas aplicadas hasta la fecha no consiguieron frenar la escalada de la divisa norteamericana ni disolver los mercados alternativos de comercialización. Los reportes financieros de las calles confirman que la cotización paralela se mantiene plenamente vigente, alcanzando un valor de 10,57 bolivianos por unidad de dólar, abriendo una brecha constante con los indicadores fijados por las autoridades del área económica.
La ausencia de un flujo regular de circulante hacia los bancos comerciales impide la unificación de los valores cambiarios, alejando las posibilidades de retornar a los márgenes operativos habituales del comercio y las importaciones. Las proyecciones técnicas advierten que la inyección directa de recursos monetarios al sistema financiero regulado representa la única vía para frenar de manera inmediata la tendencia alcista.
Los gremios comerciales expresaron su preocupación por el impacto inflacionario que acarrea este desfase cambiario en los costos de los productos básicos importados. La falta de liquidez en las bóvedas bancarias obliga a los usuarios a recurrir a intermediarios informales, encareciendo los costos de las transacciones internacionales y debilitando la efectividad de las bandas de precios oficiales establecidas por los reguladores estatales.





