El secretario de Estado aseguró que Washington no intervino en los preparativos para abandonar Brasil, aunque reconoció que Donald Trump había autorizado previamente su ingreso temporal a Estados Unidos.
El jefe de la diplomacia estadounidense hizo las declaraciones durante una conferencia de prensa en Atlanta, después de la reunión de ministros de Exteriores del G20. Rubio sostuvo que Washington no organizó el desplazamiento del dirigente brasileño, aunque confirmó que Donald Trump había dispuesto que se le permitiera ingresar al país si llegaba a un puesto fronterizo estadounidense.
RUBIO RECONOCE LA AUTORIZACIÓN DE TRUMP
«No facilitamos nada. Nos enteramos de que Flávio había llegado a Estados Unidos. Él ya tenía un visado y el presidente tomó la decisión de permitirle entrar al país, pero no participamos en ninguno de los arreglos que hizo para salir», manifestó Rubio ante los periodistas.
El secretario de Estado insistió en que la intervención de Washington se limitó a permitir el ingreso del brasileño mediante un mecanismo migratorio temporal conocido como parole. Según explicó, Trump había anticipado que esa autorización sería concedida si Bolsonaro se presentaba en un punto de entrada estadounidense.
Las declaraciones buscan separar la decisión de recibirlo en territorio norteamericano de las gestiones que permitieron su salida de Brasil y posterior traslado hasta Miami. La negativa de Rubio se produce después de las publicaciones periodísticas que señalaron posibles contactos y gestiones de personas vinculadas a la Administración Trump para facilitar el desplazamiento.
SALIÓ DE BRASIL PESE A LA ORDEN JUDICIAL
Flávio Bolsonaro abandonó Brasil el martes 27 de octubre junto a su esposa y sus dos hijas. La familia ingresó a Argentina a las 22:50 por el puente internacional Tancredo Neves, en la provincia de Misiones, según los registros difundidos por la Dirección Nacional de Migraciones argentina.
Posteriormente abordó un avión privado Gulfstream G400, operado por la empresa Baires Fly, que despegó desde Puerto Iguazú con destino declarado a Guayaquil, Ecuador. Después de esa escala para abastecimiento de combustible, la aeronave continuó hasta Miami, donde aterrizó el miércoles 28 de octubre.
La salida ocurrió después de que el magistrado Alexandre de Moraes, del Supremo Tribunal Federal brasileño, dispusiera la cancelación de los pasaportes brasileños del senador y le prohibiera abandonar el país. La Policía Federal había solicitado esas medidas por una investigación relacionada con presunto lavado de dinero y evasión de divisas. Bolsonaro tampoco entregó los documentos de otras nacionalidades que debía presentar ante las autoridades.
La propia Policía Federal confirmó que no encontró registros oficiales de su salida por los puestos migratorios brasileños y anunció una investigación para establecer cómo abandonó el territorio nacional.
ARGENTINA TAMBIÉN ENFRENTA UNA INVESTIGACIÓN
El paso de Bolsonaro por territorio argentino abrió otra controversia. La fiscal federal Paloma Ochoa solicitó medidas para establecer si funcionarios del Gobierno de Javier Milei facilitaron irregularmente el traslado. La jueza María Eugenia Capuchetti ordenó requerir información a organismos públicos y preservar registros migratorios y aeroportuarios.
Las actuaciones buscan determinar si las autoridades argentinas conocían las restricciones judiciales impuestas en Brasil y si existió utilización irregular de recursos estatales. Hasta el momento, estas diligencias no equivalen a una declaración de responsabilidad de funcionarios del Ejecutivo argentino.
Desde Miami, Flávio Bolsonaro anunció que pretende volver a disputar la Presidencia brasileña antes de 2030. También mantiene su rechazo al resultado electoral del 25 de octubre, cuando Luiz Inácio Lula da Silva consiguió la reelección con el 51,78% de los votos válidos, frente al 48,22% obtenido por el senador del Partido Liberal.








