ALEX MAURICIO RIVERO EGÜEZ, UN ÁRBITRO ELECTORAL APEGADO A LA LEY, HOGAREÑO, FUTBOLERO Y DE BUEN COMER

Abr 12, 2026

Entre decisiones electorales, pasión por el fútbol, vida familiar, rutas turísticas del Beni y sabores trinitarios, Rivero expone su lado más humano sin apartarse del rigor legal que lo definen.


Hay relatos que no se pueden cortar en frases cortas sin perder su peso. Alex Rivero no responde en titulares; responde en historias completas, en recorridos, en escenas que se encadenan una con otra. Su voz no se fragmenta, se despliega. Y eso obliga a escucharlo de otra manera.
Desde su oficina en Trinidad, el presidente del Tribunal Electoral Departamental del Beni reconstruye lo que fue asumir en medio de un proceso en marcha, pero también deja ver quién es cuando no está frente a expedientes. No hay separación rígida entre ambas cosas. Todo forma parte del mismo trayecto.
EL PROCESO ELECTORAL: LO QUE PASÓ, LO QUE SE SOSTUVO Y LO QUE VIENE
“No ha sido un inicio común. Nosotros fuimos designados por la Cámara de Diputados un 23 de diciembre, cuando el calendario electoral ya estaba en pleno desarrollo. Eso significa que no había tiempo para adaptación, no había margen para entender el proceso desde afuera, había que entrar directamente a ejecutar lo que ya estaba en curso, y eso implica una responsabilidad mayor porque cada decisión que tomas ya tiene consecuencias inmediatas dentro de un cronograma que no se detiene”.
Rivero hace una pausa breve, como ordenando la secuencia, y continúa.
“En ese momento se sumó otra dificultad: no había vuelos. Era fin de año, la demanda era alta, y nosotros teníamos que llegar sí o sí a La Paz para la posesión. Entonces la única alternativa fue viajar por tierra. Yo tomé la decisión de salir en plena votación, cuando ya había una mayoría que respaldaba mi designación, porque sabía que al día siguiente se iba a convocar a la posesión. Era un riesgo, pero era necesario”.
El viaje no fue un trámite.
“Nos agarró la lluvia en los cruces, y quienes conocen esa ruta saben que cuando llueve esos puntos se vuelven prácticamente intransitables. Llegamos como a las diez de la noche, pero no había forma de pasar. No había fila, no había movimiento, simplemente había que esperar a que el camino se seque un poco para garantizar la seguridad. Estuvimos alrededor de doce horas detenidos. Ese tipo de situaciones uno no las puede prever del todo, pero sí tiene que saber enfrentarlas”.
La posesión se concretó, pero no hubo pausa.
“Llegamos a La Paz, se realizó la posesión a las diez de la mañana y ese mismo día a la una de la tarde ya estábamos retornando a Trinidad. No podíamos quedarnos, porque el trabajo ya nos estaba esperando. Y el retorno fue similar: otra vez la lluvia, otra vez la espera en los cruces. Es una constante en esta época”.
Cuando finalmente volvió, el reloj seguía corriendo.
“Nosotros ya teníamos convocada una sala plena para elegir la directiva. Obviamente no pudimos cumplirla en el horario previsto por todo lo que había pasado en el viaje, pero ese mismo 24 en la tarde, a las tres, ya estábamos instalados. Recién después de eso, como a las cinco de la tarde, pude ver a mi familia, contarles lo que había sido todo ese recorrido. Fue un momento corto, porque inmediatamente había que continuar”.
Y el proceso no dio tregua.
“La primera actividad fuerte fue el registro de candidaturas, el 26 de diciembre. En ese momento se presentaron catorce organizaciones políticas con postulaciones a distintos cargos, tanto departamentales como municipales. A partir de ahí comenzó un trabajo bastante minucioso, porque no es solo recibir documentos, es revisarlos uno por uno, verificar que cumplan con todos los requisitos establecidos en la normativa”.
Se detiene en ese punto, porque ahí está una de las claves.
“La sala plena se sentó prácticamente una semana entera a analizar cada caso. Es un trabajo detallado, porque cualquier error en esa etapa puede generar observaciones posteriores o incluso conflictos. Nosotros teníamos claro que había que hacerlo con el mayor rigor posible”.
Luego, la cadena de actividades continuó.
“Se presentaron sustituciones de candidaturas, que son habituales en procesos subnacionales, comenzaron las campañas, llegaron denuncias, y nosotros teníamos que actuar. En algunos casos actuamos de oficio, porque hay situaciones que no pueden esperar a que alguien las formalice. Después vino el sorteo de jurados electorales, las notificaciones, el periodo de excusas. Todo eso dentro de un calendario que no se detiene en ningún momento”.
En paralelo, otro frente exigente.
“Mandamos comisiones a La Paz y a Sucre para el tema de las papeletas. Ahí se revisa todo: las fotografías, los nombres, la ubicación. Estamos hablando de casi cuarenta papeletas entre departamentales y municipales. Es un proceso delicado, porque cualquier error se refleja directamente el día de la votación”.
Pero el punto donde más se pone a prueba el sistema es la distribución.
“Cuando ya tienes el material, tienes que llevarlo a cada asiento electoral, y en el Beni eso no es sencillo. Justo coincidió con la temporada de lluvias, lo que nos obligó a activar todos los planes que habíamos previsto. No puedes depender de una sola ruta”.
La descripción se vuelve más gráfica.
“Tenemos rutas terrestres, aéreas y fluviales, pero hay lugares donde tienes que combinar varias. Puedes salir en camioneta hasta cierto punto, después en motocicleta, luego en bicicleta, y en algunos casos incluso a caballo. Todo eso para que una maleta electoral llegue a su destino. Porque al final lo que está en juego es el derecho de una persona a votar, esté donde esté”.
Y ahí aparece una de sus frases más largas, sin cortes.
“Nosotros buscamos todas las condiciones posibles para garantizar ese derecho. Las comisiones llevan fondos para resolver en el momento, para alquilar un medio de transporte si es necesario. Si la moto no pasa, se alquila un caballo, si el camino está cortado, se busca otra vía. No se puede dejar a un asiento electoral sin material, eso no es una opción dentro de nuestro trabajo”.
El resultado lo resume sin énfasis innecesario.
“El 100% de las 1.347 maletas electorales estuvieron en sus respectivos asientos el día de la votación. Eso es algo que podemos sostener con tranquilidad”.
La segunda vuelta cambió el ritmo.
“La diferencia es el tiempo. Todo lo que hiciste en noventa días, ahora tienes que hacerlo en menos de veinte. Es el mismo trabajo, con la misma responsabilidad, pero con un margen mucho más reducido. Eso exige mayor coordinación, mayor precisión en cada actividad”.
También aparece el tema del debate.
“Recibimos observaciones de varios candidatos en la primera etapa, porque consideraban que el tiempo era insuficiente para desarrollar sus propuestas. Y es entendible, porque cuando tienes seis u ocho candidatos en un mismo espacio, el tiempo de televisión es limitado, incluso si el programa dura varias horas”.
Pero hay reglas.
“Nosotros estamos sujetos a los protocolos que emite el Tribunal Supremo Electoral. Para la segunda vuelta, el escenario cambia porque solo van a participar dos candidatos, entonces el formato va a ser distinto. Lo primero que vamos a hacer es informar a la población cuáles son las reglas y luego coordinar con los delegados de las organizaciones políticas”.
Y sobre las críticas, no esquiva.
“Esto es como un partido de fútbol. El árbitro nunca es visto como el bueno por todos. Siempre va a haber una parte que no esté conforme. Lo importante es que uno tenga la certeza de que está actuando en el marco de la ley, de la Constitución y de la normativa electoral. Mientras eso se cumpla, es lo que corresponde”.


QUIÉN ES ALEX RIVERO
“Yo no soy una persona que llega de afuera al órgano electoral. Tengo más de doce años trabajando en distintas áreas. He estado en comunicación, he sido capacitador, facilitador, coordinador. He pasado por prácticamente todos los roles eventuales que existen dentro del tribunal. Eso te da una visión completa del proceso, te permite entender cómo funciona cada etapa y cómo responder cuando aparecen dificultades”.
Su formación acompaña ese recorrido.
“Soy licenciado en Ciencias Políticas, egresado de la Universidad Mayor de San Simón. Tengo una maestría en Derecho Constitucional y Procedimiento Constitucional, diplomados en educación superior, en formación de líderes, y actualmente estoy cursando un doctorado en Gestión Pública y Gobernabilidad. Siempre he creído que la formación es parte del trabajo, que uno no puede quedarse solo con lo que ya aprendió”.
Pero hay otra dimensión.
“Soy docente universitario hace más de diecisiete años. He trabajado en la carrera de Derecho, en Comunicación. La docencia es algo que me gusta mucho, porque te permite compartir lo que sabes y también aprender de los estudiantes”.
En lo personal, no hay complejidad.
“Soy una persona casera. Me gusta estar en mi casa, compartir con mi familia. Estoy casado, tengo una familia que me acompaña, y ese es el espacio donde uno se recarga para seguir trabajando”.
EL FUTBOLERO
“El fútbol es una parte importante de mi vida. No es algo ocasional. Todos los sábados jugamos fútbol once con los docentes, en la mañana, y cuando hay campeonato también jugamos fútbol siete en la tarde. Es una rutina que trato de mantener siempre, porque es un espacio donde uno se desconecta, donde comparte desde otro lugar”.
También hay pasión por equipos.
“Soy hincha del Real Madrid y de River Plate. Y aquí en Trinidad siempre apoyando a los equipos locales, a Real Mamoré, a los equipos trinitarios en general. Uno siempre se identifica con lo suyo”.
Sobre la selección boliviana, su mirada es amplia.
“Después de muchos años volví a ilusionarme con la posibilidad de una clasificación. Hay una base joven interesante, jugadores con condiciones, con proyección. Obviamente falta consolidar, falta acompañamiento, pero hay material para trabajar en los próximos procesos”.
LA COMIDA
“A mí me gusta comer y me gusta comer lo nuestro. He estado en Cochabamba, he probado prácticamente todo, y es cierto que tiene una gastronomía muy fuerte, pero aquí en Trinidad también tenemos una oferta muy variada y muy propia”.
Y se detiene en los detalles.
“El pacumuto es uno de los platos que más me gusta, el relleno, el charque, son comidas que forman parte de nuestra identidad. El pdb, por ejemplo, es algo muy particular, es una salchicha con pan y una salsa de mostaza que es realmente espectacular. Son cosas que quien viene tiene que probar”.
No se complica.
“No soy mañoso. Me gusta todo, disfruto la comida en general. Creo que la gastronomía es parte de lo que somos”.
EL TURISMO
“El Beni tiene lugares muy bonitos. La Loma Suárez es uno de ellos. Es un espacio donde uno puede ir a comer, ver el río Mamoré, disfrutar del entorno. Hay restaurantes donde puedes sentarte a la orilla del río, comer un buen pescado y después dar un paseo en barca”.
La descripción no es técnica.
“Es una experiencia. Es algo que uno recomienda porque lo ha vivido, porque forma parte de su día a día”.
Alex Rivero no fragmenta su vida. En su relato conviven el funcionario que organiza elecciones en condiciones complejas, el docente que forma estudiantes, el futbolero que no deja el sábado, el hombre que disfruta la comida y el trinitario que conoce su tierra.
Y en medio de todo, una línea que no se mueve.
“Nosotros tenemos que trabajar en el marco de la ley. Esa es nuestra responsabilidad. Lo demás siempre va a estar sujeto a percepciones, pero la norma es lo que nos guía y lo que nos da la tranquilidad de estar haciendo lo correcto”.
La entrevista completa en formato audiovisual será difundida en el programa Marco Sin Límites, a través de las redes sociales de EL MAMORÉ y su canal de YouTube.

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