El presidente boliviano acusa a Evo Morales de buscar su salida para forzar una candidatura inconstitucional
El presidente Luis Arce fue enfático al rechazar cualquier posibilidad de renunciar a su mandato, pese a las presiones que ejercen sectores afines a Evo Morales mediante bloqueos de caminos en distintos puntos del país. En un mensaje contundente, el mandatario advirtió que la renuncia no resolverá los problemas del país y denunció una estrategia política para forzar su salida con fines personales.
“La renuncia de nadie hoy resuelve los problemas, absolutamente para nada. Si con eso se solucionara esta situación, ya nos habríamos ido. Pero está claro que lo que se busca es otra cosa”, afirmó Arce la noche del domingo, durante una visita a pacientes heridos en Cochabamba. Su declaración se dio en un contexto en el que los bloqueos, impulsados por el ala evista del Movimiento al Socialismo (MAS), cumplen más de una semana generando desabastecimiento y tensión social.
Según el mandatario, el objetivo real de estas movilizaciones es propiciar una sucesión presidencial que permita habilitar la candidatura de Evo Morales, quien actualmente no cuenta con personería jurídica ni fue inscrito en el plazo fijado por el Tribunal Supremo Electoral.
“El único propósito de este chantaje político es forzar mi salida para que Morales pueda postularse nuevamente. Ya no se trata de una crisis económica, sino de una ambición desmedida por el poder. El pueblo lo sabe y no vamos a permitir que se repita el pasado”, aseveró.
El gobierno señala que la verdadera motivación detrás de los bloqueos no está relacionada con la escasez de carburantes o dólares, ni con la inflación, sino con un cálculo político diseñado desde el entorno del expresidente. Arce también denunció que se busca provocar violencia para generar una sensación de ingobernabilidad que justifique su alejamiento del cargo.
Los bloqueos han dejado hasta el momento un saldo de 53 personas heridas, como resultado de enfrentamientos en diversas regiones del país. Arce lamentó las consecuencias humanas de estas acciones y responsabilizó directamente a quienes están utilizando la movilización como herramienta de presión.
“No se puede hablar de justicia social mientras se pone en riesgo la vida de bolivianas y bolivianos por intereses personales. Esto no es lucha política, es una agresión al pueblo”, manifestó.
Desde el Ejecutivo se insiste en que cualquier salida debe enmarcarse en el respeto a la Constitución y a la voluntad popular expresada en las urnas. Arce dejó claro que continuará en el cargo y enfrentará la crisis con firmeza. “No vamos a renunciar. No vamos a ceder ante quienes quieren tomar el poder por la fuerza”, concluyó.
La situación sigue siendo tensa en varios departamentos, con caminos bloqueados y llamados a nuevas movilizaciones. Sin embargo, el presidente aseguró que el gobierno mantendrá su vocación democrática y su compromiso con la estabilidad institucional del país.







