La escasez de combustible deriva en un bloqueo sostenido en la carretera principal del altiplano, con transporte interdepartamental detenido, pasajeros afectados y abastecimiento irregular reconocido por autoridades del sector hidrocarburífero.
La carretera que conecta La Paz con Oruro permanece interrumpida a la altura del surtidor Nimagasbol, donde choferes instalaron un bloqueo en rechazo a la falta de diésel. La medida corta el tránsito en uno de los ejes más utilizados del occidente del país y mantiene detenidos a buses, camiones y vehículos particulares.
Desde primeras horas del día, filas de motorizados se acumulan en ambos sentidos. Conductores del transporte pesado reportan que no existe posibilidad de avanzar, mientras los buses interdepartamentales suspendieron salidas o quedaron varados en ruta. La situación impacta de forma directa en el traslado de pasajeros y en el movimiento regular de carga.
Testimonios recogidos en el lugar dan cuenta de viajeros que optaron por descender de los vehículos y continuar a pie para intentar superar el punto de bloqueo. Entre ellos hay familias completas y turistas extranjeros que no lograron continuar sus itinerarios. Imágenes difundidas en redes sociales muestran caminatas prolongadas a lo largo de la carretera, con equipaje a cuestas.
El tránsito alternativo se limita a algunos vehículos livianos que buscan rutas secundarias, aunque estas opciones no permiten el paso de transporte pesado ni de buses de servicio público. La circulación en ese tramo se encuentra prácticamente detenida, con escasa capacidad de desvío.
El reporte difundido por la red Unitel confirma la magnitud de la afectación, con decenas de pasajeros sin opciones inmediatas de traslado y transportistas que denuncian pérdidas económicas por la paralización de sus actividades. La interrupción también compromete la llegada de productos y suministros hacia mercados urbanos.
En medio de la protesta, el presidente de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), Sebastián Daroca, informó que durante la jornada se despacharon dos millones de litros de diésel desde la planta de Senkata. El objetivo, según la autoridad, es reforzar el abastecimiento en las ciudades de La Paz y El Alto, donde la demanda se incrementó en los últimos días.
Pese a ese anuncio, los conductores movilizados mantienen la medida y sostienen que el suministro continúa siendo insuficiente para cubrir las necesidades del sector. La falta de combustible se arrastra desde jornadas anteriores y derivó en filas prolongadas en estaciones de servicio, lo que encendió la protesta.
El punto de bloqueo se mantiene sin variaciones, con presencia constante de choferes que impiden el paso en la vía principal. La escena se repite con vehículos detenidos, pasajeros en espera y circulación fragmentada en caminos alternos.
La situación refleja un corte total para el transporte de alto tonelaje y servicios interdepartamentales, mientras la solución depende de la regularización efectiva en la distribución de diésel. Por ahora, la ruta continúa cerrada y el impacto se extiende a usuarios y operadores del sistema de transporte.






