CAMACHO DESDE LA CÁRCEL: NIEGA VETO A CANDIDATOS Y CULPA AL MAS POR DIVISIÓN OPOSITORA

May 13, 2025

En su misiva, Camacho se defiende asegurando que nunca se opuso a la participación de estos dirigentes.

El gobernador electo de Santa Cruz, Luis Fernando Camacho, envió una carta escrita a mano desde su celda en la cárcel de Chonchocoro donde rechaza las acusaciones de haber vetado a varios dirigentes políticos de su alianza y responsabiliza al partido oficialista MAS de generar esta polémica para dividir a la oposición.
La crisis comenzó cuando figuras como Luisa Nayar, Paola Aguirre y Vicente Cuéllar denunciaron públicamente que habían sido excluidas de las listas de candidatos para las próximas elecciones legislativas.
Todos ellos señalaron directamente a Camacho y a su aliado político Samuel Doria Medina como responsables de esta decisión.
En su misiva, Camacho se defiende asegurando que nunca se opuso a la participación de estos dirigentes.
«Quiero dejar claro que todas esas sindicaciones son falsas», escribió el líder opositor, quien actualmente cumple prisión preventiva. Insistió en que tanto Nayar como Cuéllar ya formaban parte de su bloque político desde hace semanas, aunque evitó referirse específicamente a sus aspiraciones como candidatos.
El dirigente cruceño fue más allá en sus afirmaciones, acusando al MAS de estar detrás de estas acusaciones.
Según Camacho, se trataría de una estrategia del oficialismo para crear división en las filas opositoras. «Son especulaciones amplificadas por medios que son parte de la propaganda masista», afirmó en su carta.
Sin embargo, estas declaraciones contrastan fuertemente con los testimonios de los propios afectados. Luisa Nayar, diputada de oposición, fue clara al afirmar: «Nos quieren silenciar porque somos mujeres contestatarias». Sus críticas estaban dirigidas específicamente a Camacho y Doria Medina, sin mencionar en ningún momento al partido de gobierno.
Paola Aguirre, otra asambleísta que se siente marginada, expresó públicamente su decepción: «Estoy decepcionada, me he ganado enemigos defendiendo a Camacho y hoy me excluyen sin explicación». Hizo estas declaraciones en una conferencia de prensa en la Asamblea Departamental de Santa Cruz, mostrando evidente malestar hacia sus propios compañeros de alianza.
Vicente Cuéllar, rector de la Universidad Autónoma Gabriel René Moreno, optó por un tono más conciliador, pero igualmente firme. Anunció su renuncia a cualquier candidatura, aunque aclaró que mantiene su apoyo a la alianza opositora. «Esto no es una retirada forzada, es un acto de principios», manifestó.
Uno de los puntos más débiles en la defensa de Camacho es su incapacidad para explicar por qué estas críticas provienen precisamente de figuras que han mostrado posturas independientes dentro de la coalición opositora.
Tampoco aclara qué sucedió realmente con las candidaturas que buscaban Nayar y Cuéllar, limitándose a negar cualquier responsabilidad.
El silencio de Samuel Doria Medina, candidato presidencial de la alianza opositora, ha añadido más leña al fuego. Cuando se le preguntó sobre el tema, evitó dar explicaciones claras: «No voy a comentar sobre conversaciones privadas… yo soy el responsable de las listas». Esta evasiva ha sido interpretada por muchos como una muestra del estilo autoritario con que se estaría manejando la coalición.
La credibilidad de Camacho se ve afectada por antecedentes conocidos. En 2020, se revelaron audios donde el líder opositor negociaba cargos públicos con el entonces líder cívico Marco Pumari.
Este historial hace que sus actuales declaraciones sobre transparencia («yo no hago política a escondidas») sean recibidas con escepticismo por varios sectores.
El trasfondo de esta crisis revela problemas más profundos dentro de la oposición boliviana.
Por un lado, se evidencian luchas internas entre los diferentes grupos que conforman la alianza. Por otro, queda al descubierto un estilo de liderazgo vertical, donde las decisiones parecen concentrarse en pocas manos.
Al final de su carta, Camacho reiteró su compromiso con la unidad opositora y la lucha contra el MAS. «Voy a seguir luchando por mi pueblo. Lo demás son especulaciones», concluyó. Sin embargo, más que apagar el incendio, sus palabras parecen haber echado más combustible a las llamas de esta crisis política.

La carta de tres páginas
• Niega categóricamente haber bloqueado las candidaturas de Luisa Nayar, Paola Aguirre y Vicente Cuéllar.
• Acusa al oficialismo (MAS) de «orquestar una campaña de desprestigio» mediante medios afines.
• Insiste en que los mencionados «ya formaban parte del bloque opositor», aunque evita referirse a su exclusión de listas electorales.
El contraataque: «Juego sucio del MAS»
Camacho tilda las acusaciones de «propaganda masista».
No explica por qué los afectados –incluyendo a Nayar, quien lo acusó de «silenciar mujeres críticas»– señalan directamente a su alianza con Samuel Doria Medina.
El silencio incómodo de Doria Medina
El candidato presidencial de Unidad Nacional evitó clarificar el escándalo.
Su único comentario –»yo soy el responsable de las listas»– reforzó las críticas sobre su manejo autoritario de la coalición.
Antecedentes que pesan
La defensa de Camacho choca con su historial:
• En 2020, traicionó al exlíder cívico Marco Pumari (revelado en audios) sobre negoció cargos públicos y montos económicos .
• Hoy insiste en que «nada hace en secreto», pese a que las denuncias provienen de sus propios aliados.
CRISIS POLÍTICA
La crisis expone las fracturas en la oposición:

  1. Creemos: Camacho exige que sus asambleístas cumplan mandatos hasta 2026, frenando sus aspiraciones a otros cargos.
  2. Unidad: Doria Medina centraliza decisiones, generando malestar en figuras como Aguirre, quien habló de «traición».