Los Estados que integran la CELAC expresaron su rechazo al despliegue militar extra-regional en América Latina, reafirmando su compromiso con la paz, la autodeterminación de los pueblos y el respeto a la soberanía.
Los países que forman parte de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) hicieron pública su inquietud frente al reciente movimiento de fuerzas extra-regionales en el continente, advirtiendo que esta acción contradice el espíritu pacífico que define a la región.
La declaración conjunta, suscrita por naciones de Sudamérica, Centroamérica y el Caribe, recordó que América Latina fue reconocida oficialmente como Zona de Paz, lo que implica un acuerdo para preservar la estabilidad, fomentar el diálogo y evitar la injerencia externa en los asuntos internos de cada país.
En ese sentido, los Estados miembros insistieron en que la región se ha caracterizado por buscar soluciones negociadas a los conflictos, enmarcadas en el respeto al Derecho Internacional. “Nuestro compromiso con la soberanía y la integridad territorial es inquebrantable”, señala el documento difundido tras la reunión de representantes.
La CELAC también resaltó la vigencia del Tratado de Tlatelolco, que hace más de cinco décadas convirtió a América Latina y el Caribe en la primera zona densamente poblada libre de armas nucleares. Según los firmantes, este tratado continúa siendo una prueba de la vocación de los pueblos latinoamericanos por un futuro sin amenazas nucleares ni presiones militares externas.
Sin embargo, la declaración reconoció que la región enfrenta riesgos internos que requieren atención inmediata, como el narcotráfico y el crimen organizado transnacional. Estos fenómenos, afirmaron, atentan contra la seguridad ciudadana y la cohesión social, al tiempo que obstaculizan la construcción de sociedades inclusivas y pacíficas.
Ante estos desafíos, los países reafirmaron su disposición a reforzar la cooperación internacional y regional, con mayor intercambio de información, mecanismos de coordinación y un compromiso renovado con los convenios internacionales vigentes. El objetivo común es enfrentar las amenazas de manera coordinada, sin que ello implique la presencia de fuerzas militares extranjeras en la región.
Los Estados miembros de la CELAC sostienen que la paz, la estabilidad democrática y el desarrollo sostenible deben construirse desde adentro, a través de la integración regional, el diálogo político y el fortalecimiento de las instituciones. Subrayaron que cualquier intento de introducir actores armados externos vulnera la confianza entre los pueblos y puede desestabilizar aún más la región.







