Conseguir un pasaje terrestre se volvió una carrera contra el tiempo. La escasez de combustible redujo las salidas y elevó los precios muy por encima de las tarifas oficiales.
La falta de diésel continúa alterando el transporte interdepartamental en Bolivia. La reducción de unidades en circulación provocó una fuerte escalada en el precio de los pasajes, mientras pasajeros y operadores coinciden en que la oferta de buses disminuyó drásticamente y las tarifas reguladas por la Autoridad de Regulación y Fiscalización de Telecomunicaciones y Transportes (ATT) dejaron de reflejar la realidad del mercado.
En varias terminales del país los usuarios encuentran dificultades incluso para adquirir un boleto. En muchos casos la venta depende de que las empresas logren abastecerse de combustible antes de programar una salida.
En Santa Cruz, la ruta hacia Trinidad es uno de los ejemplos más evidentes. Aunque la tarifa oficial establece un precio mínimo de Bs 69 para un bus normal y un máximo de Bs 188 para un bus cama, esos montos prácticamente desaparecieron. Hoy los pasajes más económicos oscilan entre Bs 150 y Bs 200, mientras que los servicios cama sobrepasan los Bs 400.
La explicación se repite en las ventanillas. «No hay buses, no tenemos venta para hoy. Si la flota logra cargar diésel vamos a vender pasajes», manifestó una trabajadora de la empresa Itabus, reflejando la incertidumbre que atraviesa el sector.
En La Paz el panorama tampoco muestra señales de normalización. Desde Villa Fátima, donde parten buses hacia distintas regiones del norte y oriente del país, las salidas dependen del abastecimiento de combustible. «Salimos todos los días a las cuatro de la tarde, pero tiene que esperar un poquito porque el bus tiene que cargar diésel», explicó un vendedor de boletos de la flota Yungueña. El costo del viaje hasta Trinidad alcanzó los Bs 300.
El presidente del Comité Nacional de Buses Interdepartamentales, Richard Martínez García, informó que solo el 20% de las unidades está prestando servicio. El resto permanece inmovilizado esperando cargar combustible.
«Nosotros solamente estamos trabajando al 20% de todo el parque automotor por el tema del combustible. Lamentablemente el Gobierno no está garantizando el abastecimiento», afirmó el dirigente.
Martínez indicó que un bus puede permanecer hasta tres días en una estación de servicio antes de iniciar un recorrido y enfrentar una espera similar al llegar a destino. Según señaló, existen casos donde el abastecimiento demora hasta cuatro días, situación que limita la cantidad de viajes disponibles y afecta directamente a los pasajeros.
Las consecuencias también se reflejan en otras rutas nacionales. En la Terminal de Buses de La Paz, varios viajeros señalaron que el pasaje hacia Santa Cruz alcanza casi Bs 400. «Compré un boleto en Bs 380, pero antes se podía encontrar entre Bs 310 y Bs 330», comentó uno de los pasajeros.
Las tarifas transitorias aprobadas por la ATT después del levantamiento de la subvención a los carburantes fijaron para la ruta La Paz-Santa Cruz un rango entre Bs 113 y Bs 308 por la carretera nueva, mientras que por la vía antigua establecieron precios entre Bs 127 y Bs 319. Sin embargo, los cobros actuales superan esos valores en numerosas salidas.
El transporte interdepartamental sostiene que el incremento responde a una combinación de factores: menos frecuencias, largas esperas para conseguir diésel, mayores costos de mantenimiento y el encarecimiento de repuestos por el aumento del dólar. Martínez recordó además que los operadores continúan afrontando obligaciones financieras y el pago anual del SOAT, mientras aseguró que en el mercado ilegal el litro de diésel llega a comercializarse en Bs 15.
La situación también afecta al transporte pesado y urbano. Ambos sectores denunciaron que el suministro continúa siendo insuficiente y convocaron a un ampliado nacional para el 29 de julio en Cochabamba. El dirigente del transporte pesado, Domingo Ramos, afirmó: «Seguimos mendigando combustible. A tanta presión ya nosotros, como dirigentes, nos estamos declarando en estado de emergencia porque no hay respuesta alguna de las autoridades». Por su parte, el ejecutivo del transporte urbano de Santa Cruz, Mario Guerrero, indicó que únicamente el 50% de las unidades presta servicio debido al persistente desabastecimiento de combustibles.







