Declaraciones sucesivas de autoridades, informes técnicos y certificaciones internacionales marcaron la respuesta estatal, mientras transportistas de varias regiones reportaron averías mecánicas, paralizaciones y exigencias de compensación por los perjuicios sufridos.
Las primeras señales de alarma no salieron de escritorios, sino de calles y carreteras. Conductores comenzaron a notar fallas inusuales poco después de abastecerse: motores inestables, pérdida de fuerza y piezas internas deterioradas antes de lo previsto. En talleres de distintas ciudades se repitió la misma escena, con mecánicos mostrando componentes dañados y explicando que las reparaciones no eran menores ni baratas.
Frente a ese escenario, las autoridades nacionales difundieron cuatro versiones distintas para explicar lo ocurrido con la gasolina distribuida en el país.
La reacción inicial fue una defensa cerrada de la calidad del producto. YPFB comunicó que la gasolina cumplía las especificaciones técnicas y acompañó su postura con la certificación de la firma internacional Camin Cargo Control. Ese respaldo indicaba que muestras tomadas en varios puntos del territorio se encontraban dentro de parámetros exigidos. El mensaje transmitía tranquilidad y buscaba cerrar la discusión con base en un aval externo.
Pocas horas después, el discurso oficial dio un giro. El ministro de la Presidencia reconoció públicamente que existió gasolina de calidad deficiente y atribuyó el problema a fallas en la preparación de la mezcla. Señaló que se trataba de un asunto técnico que sería explicado por YPFB y aseguró que ya se trabajaba en su corrección. Esa admisión contrastó con la seguridad expresada en el comunicado previo de la petrolera estatal.
La tercera explicación se presentó en conferencia conjunta entre el Ministerio de Hidrocarburos, YPFB y la ANH. Allí se sostuvo que la causa principal estaba relacionada con residuos acumulados en tanques de almacenamiento provenientes de periodos anteriores. Esos restos habrían alterado nuevos volúmenes de gasolina, generando presencia de sustancias no previstas. Las autoridades mencionaron estudios de laboratorio que detectaron concentraciones de gomas y manganeso en casos puntuales.
Luego se difundió un informe institucional donde se detalló que los lotes observados fueron separados y sometidos a procesos de estabilización para adecuarlos a la normativa. También se anunció un refuerzo de controles a lo largo de toda la cadena logística, incluyendo verificación en puntos de origen del combustible importado, supervisión en almacenamiento y pruebas adicionales antes de su distribución.
La cuarta versión llegó mediante nuevas declaraciones de la presidencia de YPFB. Se informó sobre la activación de un plan de saneamiento en instalaciones donde se identificaron focos de contaminación. Las acciones incluyeron limpieza de tanques, incorporación de equipos complementarios en procesos industriales y análisis diarios en laboratorio para asegurar que el carburante despachado cumpla con estándares de pureza y octanaje. Se reiteró que el sistema nacional de abastecimiento se mantuvo operativo.
Mientras el discurso oficial evolucionaba, las medidas de presión crecían. Federaciones de choferes, sindicatos urbanos y asociaciones de mototaxistas realizaron marchas, bloqueos y concentraciones en puertas de plantas, surtidores y oficinas públicas. Los dirigentes exhibieron repuestos dañados y muestras de combustible con tonalidades inusuales como respaldo de sus denuncias. Las demandas se centraron en compensaciones económicas y garantías sobre la calidad futura del producto.
La ANH informó que efectuó centenares de muestreos en distintos departamentos, tanto a combustibles importados como a producción nacional. Según los reportes difundidos por la entidad, la gasolina base se mantiene dentro de rangos técnicos permitidos. Además, anunció inspecciones en países proveedores con participación de representantes del transporte para fortalecer la verificación.
En paralelo, el sector vinculado a la producción de etanol emitió un pronunciamiento aclarando que ese componente no provoca sedimentos ni daños mecánicos. Recordó que su uso en mezclas de gasolina tiene varios años de aplicación local y amplia utilización internacional, con altos niveles de pureza.






