Tras la crisis del 2019, el Tribunal Electoral implementa un sistema preliminar con sello nacional, legalidad y pruebas masivas antes de los comicios.
El Tribunal Supremo Electoral (TSE) ha dado un paso decisivo para distanciarse del pasado y garantizar un proceso electoral confiable: el reemplazo del TREP por un nuevo sistema denominado Sirepre, desarrollado internamente y con apoyo legal específico.
La implementación del Sirepre responde a una necesidad urgente de reconstruir la credibilidad de las instituciones electorales. En 2019, el uso del TREP, gestionado por una empresa externa, fue abruptamente interrumpido, generando sospechas y provocando la anulación de las elecciones. A cinco años de ese episodio, el TSE apuesta por una alternativa diseñada por sus propios técnicos.
Óscar Hassenteufel, presidente en ejercicio del TSE, explicó que el Sirepre ha superado todas las pruebas iniciales y será sometido a un simulacro nacional el 6 de julio, con cerca de 9.000 personas participando desde más de 35.600 recintos electorales.
“Será una réplica real de lo que pasará el día de la elección. Vamos a transmitir desde los lugares de votación y evaluar cada fase del proceso”, declaró el vocal.
El simulacro contempla la transmisión, digitalización y publicación de resultados preliminares. La información se enviará desde cada mesa una vez concluido el conteo, y será recibida por el centro de datos del Órgano Electoral. Estos resultados serán de carácter informativo, no oficiales ni vinculantes.
La Ley 1632, recientemente aprobada, da respaldo legal a esta nueva herramienta, estableciendo que debe aplicarse en todo proceso electoral. También señala que las organizaciones políticas tienen derecho a acompañar todas sus fases.
Para su desarrollo, el TSE destinó una parte de los fondos de fortalecimiento a partidos —40 millones de bolivianos— a la ejecución del Sirepre. Este presupuesto cubre desde el software hasta la logística del día electoral.







