FALTA DE DÓLARES AMENAZA CON PROLONGAR LAS FILAS POR COMBUSTIBLE

Ago 10, 2026

La escasez de divisas limita la capacidad estatal para financiar importaciones de carburantes, mientras las obligaciones con proveedores y la falta de nuevos créditos complican la regularización del suministro nacional.

Las filas por diésel y gasolina podrían continuar durante los próximos meses y llegar hasta finales de 2026 si el Estado no consigue recursos suficientes para sostener las importaciones, advirtió el diputado José Luis Porcel, secretario del Comité de Política Financiera de la Cámara de Diputados.
El legislador afirmó que la falta de liquidez y de dólares constituye uno de los principales obstáculos para garantizar un abastecimiento regular. A esto se suma, según sus datos, una deuda de al menos 700 millones de dólares con proveedores de carburantes.
“Vamos a seguir estirando los billetes para traer un poco de combustible y eso, en mi opinión, va a ser por lo menos hasta fin de año”, declaró Porcel a Erbol.
El diputado sostuvo que Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) está recurriendo a compras financiadas a crédito para mantener el ingreso de carburantes. Esta modalidad permite sostener parcialmente las importaciones, pero incrementa las obligaciones pendientes mientras el país no logra recuperar su disponibilidad de divisas.
El crédito externo aparece como salida
Porcel señaló que una de las principales expectativas está puesta en el financiamiento del Fondo Monetario Internacional (FMI), cuyo acuerdo técnico con Bolivia contempla aproximadamente 1.900 millones de dólares dentro de un programa de 36 meses.
El acuerdo fue anunciado el 29 de julio y todavía debe superar las instancias de aprobación correspondientes. El Gobierno espera que el convenio permita además acceder a recursos de otros organismos internacionales, entre ellos el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).
Sin embargo, Porcel aclaró que esos 1.900 millones de dólares no llegarían íntegramente y de inmediato para financiar la compra de combustibles. Una parte de los recursos tendría otros destinos relacionados con las necesidades financieras del Estado.
El diputado calculó que el tratamiento legislativo del contrato podría extenderse entre seis y siete semanas. Después de una eventual aprobación, los primeros desembolsos podrían comenzar recién entre octubre y noviembre, dependiendo de las condiciones del acuerdo y de los procedimientos financieros.
“Mientras no tengamos más dólares, la situación es aún más difícil”, afirmó.
Cuatro fuentes de dólares
Porcel explicó que la disponibilidad de divisas depende principalmente de las exportaciones, la inversión extranjera directa, las remesas y los créditos internacionales.
Sobre la inversión extranjera en hidrocarburos, señaló que es reducida y que las empresas que permanecen en el sector destinan buena parte de sus recursos a tareas de mantenimiento.
“Los petroleros no quieren invertir. Lo poco que tienen traen para mantenimiento nada más”, sostuvo.
También mencionó las remesas enviadas por bolivianos que viven en el exterior, aunque consideró que su aporte no es suficiente para cubrir la demanda de dólares que requiere la economía nacional.
A estas fuentes se suman los préstamos internacionales, cuyo flujo podría aumentar si Bolivia concreta nuevos acuerdos de financiamiento.
“Mientras no lleguen más créditos, no va a pasar nada”, señaló el legislador.
YPFB atribuye las filas a problemas logísticos
La explicación de Porcel no coincide completamente con la versión entregada anteriormente por YPFB. La estatal petrolera atribuyó parte de las filas registradas durante los últimos meses a los bloqueos de carreteras, que dificultaron el traslado de cisternas y alteraron la distribución de combustibles.
YPFB también rechazó que las filas fueran consecuencia exclusiva de una supuesta falta de pago a proveedores y aseguró que trabajaba para garantizar el abastecimiento.
El Gobierno, por su parte, informó que cuenta con mecanismos financieros para sostener las importaciones y destacó la necesidad de recuperar la liquidez externa mediante nuevos créditos.
La diferencia entre ambas explicaciones deja como uno de los principales puntos de preocupación la capacidad del Estado para disponer de dólares suficientes y mantener las compras de carburantes mientras se concretan los nuevos financiamientos.

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