Miles de mujeres y disidencias colmaron Corrientes en un Encuentro Plurinacional que reafirma la resistencia feminista federal, denunciando violencia de género, ultraderecha y políticas restrictivas frente a derechos fundamentales.
Con datos de Página12.com.ar
Corrientes vibró con un rugido feminista que resonó desde la costanera hasta cada rincón de la ciudad. El segundo día del Encuentro Plurinacional de Mujeres, Lesbianas, Travestis, Trans y No Binaries reunió a miles en una marcha de 20 cuadras que dejó claro que este movimiento no cede terreno frente a la ultraderecha. “Recibir a compañeras de todo el país en la ciudad donde nací es un privilegio y una responsabilidad histórica”, asegura Nirvana Yerezada Silvero, de 37 años, organizadora local que planificó durante un año las tres jornadas que transformaron Corrientes en epicentro de feminismo y disidencias.
A pesar de los costos que impidieron a muchas personas viajar, la movilización contó con la presencia de organizaciones sociales, sindicatos y partidos políticos de todo el país, consolidando la calle como escenario de resistencia contra un gobierno señalado por políticas autoritarias y discursos fascistas. La jornada se abrió con un contundente repudio a la detención de Cristina Fernández de Kirchner, quien calificó su situación como “la metáfora disciplinadora de un país que ve sus derechos económicos y sociales sistemáticamente cercenados”.
Nirvana comparte la historia de su propia militancia: sostiene en su teléfono una foto de su primera marcha feminista, con su hija pequeña y un cartel de “Ni Una Menos”. Desde la Rotonda Poncho, la columna recorrió cinco kilómetros junto al Paraná. “El feminismo me permitió comprender que la violencia de género no era una discusión ni un carácter, sino abuso, y que no debía tolerarla nunca más”, relata. Mientras las banderas se agitan y los cánticos llenan el aire, la marcha se consolida como símbolo de unidad y fortaleza, imposible de neutralizar por la derecha.
Los talleres del sábado y domingo abordaron temas clave: organización federal antifascista, defensa del aborto, valoración del trabajo de cuidados y resistencia a la reforma laboral. Se discutió el proyecto de “denuncias falsas”, que amenaza a mujeres que denuncian violencia de género. Yama Corin, de la organización Mundanas, destacó la necesidad de construir redes de contención, profesionales y políticas, acercándose a los sectores en lucha para visibilizar sus problemáticas.
Los colores rojo, verde, negro y blanco dominaron la movilización, mientras la causa de “Palestina Libre” tuvo especial protagonismo. Tilda Rabi, presidenta de la Federación de Entidades Argentino-Palestinas, denunció la grave situación en Cisjordania y Jerusalén Oriental, con redadas, destrucción de cultivos y persecuciones judiciales.
Barrios de Pie marchó con ollas y delantales, cantando “Cuidar es un trabajo”. Norma Morales, dirigente de UTEP, subrayó: “Este gobierno teme a mujeres que organizan y cuidan su comunidad”. Legisladoras, concejalas y activistas reforzaron un mensaje claro: la lucha feminista federal no cede, resiste y construye futuro frente a la represión y los discursos de odio.
Al caer la noche, la cabecera llegó al Paseo Arazaty. Las banderas se mezclaron frente al río Paraná y la celebración se convirtió en símbolo de un movimiento que atraviesa generaciones, enseñando a niñas y jóvenes a defender sus derechos desde la primera fila. Para Nirvana, la marcha no solo es política: es un legado de fuerza, resiliencia y dignidad.




