El Bicentenario se inaugura con obras concretas y tangibles.
Bolivia arrancó el mes del Bicentenario con una fuerte señal de gestión territorial: el Gobierno Nacional, a través de YPFB, entregó más de 14 mil conexiones de gas domiciliario en simultáneo, beneficiando directamente a 72.935 personas en distintas regiones del país. El despliegue responde a la promesa presidencial de transformar las celebraciones patrias en una oportunidad para fortalecer la infraestructura nacional.
Con 142 millones de bolivianos invertidos, las obras fueron distribuidas estratégicamente en al menos nueve municipios de seis departamentos, abarcando zonas urbanas y periurbanas. Entre ellas se destacan Sipe Sipe, Vinto y Punata en Cochabamba; Caiza D, Puna y Yocalla en Potosí; el municipio de Sucre en Chuquisaca; Nuevo Amanecer y Santa Carla en Santa Cruz; así como los Distritos 2 y 4 en Oruro.
“Cada obra es un paso hacia la justicia social. No estamos celebrando con discursos vacíos, sino con hechos que transforman la vida de las familias bolivianas”, expresó el presidente Luis Arce, quien lideró personalmente varios de los actos de entrega junto a ministros, viceministros y gerentes de empresas públicas.
Este 1 de agosto marcó el inicio de una ambiciosa agenda gubernamental: se prevé entregar o iniciar más de 1.300 obras a lo largo del mes, una por cada año de independencia del país. La meta: consolidar el Bicentenario como un punto de inflexión en materia de desarrollo e inclusión.
Las conexiones de gas representan, para miles de hogares, una mejora directa en sus condiciones de vida. Reducen costos en energía, eliminan riesgos asociados al uso de garrafas y permiten una mayor comodidad en la rutina doméstica. Además, el acceso universal a este servicio es una de las políticas troncales del actual gobierno, que busca cerrar brechas entre áreas rurales y urbanas.
El simbolismo de inaugurar obras en todos los departamentos no es casual. El Gobierno quiere reafirmar que la gestión no se concentra en las capitales, sino que llega hasta las comunidades más alejadas. “Cada rincón del país importa. Donde antes había abandono, ahora llevamos esperanza”, subrayó Arce durante su intervención.
Estas entregas forman parte del plan Bicentenario Productivo y Social que el Ejecutivo ha puesto en marcha desde comienzos de año. Las obras incluyen infraestructura educativa, proyectos productivos, plantas de industrialización, viviendas sociales y redes de servicios básicos como agua potable, electricidad y gas natural.
Con este despliegue, el gobierno de Luis Arce busca reforzar su narrativa de gestión eficiente y presencia estatal real, en un contexto político donde la ciudadanía exige resultados inmediatos. La consigna parece clara: menos promesas y más concreción.






