Autoridades reconocen fallas puntuales en carburantes, pero sostienen que el suministro actual cumple normas; estaciones de servicio y productores de etanol niegan responsabilidad por daños reportados por transportistas y sectores productivos.
La información oficial sobre la gasolina que se comercializa en el país mostró diferencias claras entre lo que admiten las autoridades políticas y lo que sostienen las entidades técnicas del sector hidrocarburos. Esa distancia generó incertidumbre entre conductores, productores y propietarios de vehículos que reportaron problemas mecánicos tras cargar combustible en surtidores autorizados.
Un ministro de Estado declaró públicamente que sí se distribuyó gasolina en malas condiciones debido a una falla en la preparación del carburante. Señaló que el inconveniente fue detectado y que se aplicaban correctivos. Sin embargo, casi al mismo tiempo, Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos, el Ministerio de Hidrocarburos y la Agencia Nacional de Hidrocarburos difundieron reportes técnicos donde afirmaron que la gasolina base, tanto importada como de producción nacional, se encuentra dentro de los parámetros exigidos por la normativa.
Las mismas instituciones reconocieron la existencia de volúmenes específicos almacenados con características fuera de especificación, correspondientes a cargamentos anteriores. Indicaron que en esos casos se detectaron niveles elevados de gomas y presencia de manganeso, componentes que pueden afectar la estabilidad del combustible. Según la versión oficial, esos productos fueron separados de la cadena comercial y sometidos a tratamiento para su estabilización. No se detalló cuánto combustible estuvo involucrado ni a qué regiones llegó antes de ser identificado.
YPFB respaldó su postura con certificaciones emitidas por una empresa inspectora internacional, que analizó muestras de gasolina comercializada en ciudades del eje central. De acuerdo con la petrolera estatal, los resultados confirmaron que el producto cumple las exigencias técnicas vigentes. A pesar de esa validación, la compañía anunció la aplicación de controles adicionales, revisión más estricta en plantas de almacenamiento y verificación previa en instalaciones de refinación antes de la distribución.
Las declaraciones institucionales se conocieron después de movilizaciones de transportistas en La Paz y Cochabamba. Conductores del transporte libre denunciaron que varios motorizados presentaron fallas tras cargar gasolina y exhibieron repuestos dañados como prueba de sus reclamos. También señalaron que habían enviado notas formales a autoridades regulatorias sin recibir respuestas oportunas.
En este escenario, la Asociación de Surtidores de Santa Cruz hizo pública su posición para aclarar responsabilidades. La entidad explicó que las estaciones de servicio no intervienen en la importación, producción ni mezcla del combustible. Precisó que reciben el carburante directamente de YPFB y lo comercializan bajo control de la ANH. Su representación sostuvo que los surtidores cumplen los protocolos técnicos, realizan mantenimiento periódico de tanques y han sido sometidos a numerosos controles oficiales que avalan su funcionamiento dentro de norma.
El sector agroindustrial que provee etanol también rechazó las versiones que vinculan al biocombustible con los daños denunciados. Ingenios azucareros señalaron que el etanol anhidro nacional posee alta pureza y un octanaje elevado, y que se utiliza en mezclas desde hace varios años sin antecedentes técnicos que lo relacionen con deterioro de motores. Indicaron que la proporción efectiva de etanol en las gasolinas comercializadas se mantiene por debajo de los límites máximos permitidos por la regulación.
Productores detallaron que el etanol no genera sedimentos ni altera el color del combustible cuando se manipula bajo estándares adecuados. Añadieron que su incorporación mejora la combustión y eleva el octanaje. Estas afirmaciones coincidieron parcialmente con reportes oficiales que informaron ajustes en la proporción de mezcla y refuerzo de verificaciones en la cadena de suministro.






