Always Ready cerró una temporada de superioridad incuestionable con una goleada histórica sobre Guabirá (6-0), triunfo que certificó su nuevo título en la División Profesional y marcó un momento inolvidable para la ciudad de El Alto. El festejo no solo selló un campeonato, sino la consolidación de un proyecto deportivo que apostó por intensidad, disciplina y una conexión profunda con su hinchada.
Desde el primer minuto, el equipo alteño mostró que no estaba dispuesto a guardar energías. El conjunto de la banda roja se lanzó con todo hacia el arco rival, empujado por un estadio que vivió cada jugada al límite. La presión fue tan asfixiante que, antes de los 20 minutos, el arquero Manuel Ferrel ya había evitado una derrota parcial más abultada, pese a la fragilidad de la defensa azucarera.
El grito de gol llegó a los 20 minutos, cuando Fernando Saucedo derrotó a Ferrel con un zapatazo potente que encendió el estadio. Esa anotación liberó tensiones y abrió paso a la exhibición ofensiva que caracterizó toda la noche. Guabirá apenas podía cruzar la mitad del campo y su único remate serio fue contenido por Alain Baroja sin mayores complicaciones.
El segundo gol cayó a los 39 minutos, tras una jugada que reflejó el carácter del campeón: dos cabezazos consecutivos en el área chica y una aparición oportuna de Marcelo Suárez para empujar el balón sin oposición. Minutos después, el partido ya parecía definido, pero Always continuó atacando como si buscara revancha contra su propia historia.
En el complemento, la avalancha alteña no disminuyó. A los 8 minutos, Héctor Cuéllar lanzó un disparo imparable desde 25 metros que dejó sin reacción al portero. La hinchada celebró ese gol como un símbolo de fuerza, y el equipo interpretó el festejo como una señal para seguir apretando. Carlitos Rodríguez anotó el cuarto tras una asistencia de primera de Triverio, desatando los cánticos de “olé” que retumbaron en todo el escenario.
El quinto tanto lo marcó el paraguayo Héctor Bobadilla, quien salió ovacionado tras su desempeño. Era la confirmación de una noche en la que cada jugador dejó alma y energía en la cancha, entendiendo que estaban a minutos de inscribir su nombre en la historia del club. Y faltaba uno más: a los 85 minutos, Tomás Andrade completó la goleada con un remate preciso que cerró la cuenta.
El pitazo final del árbitro Gery Vargas no solo concluyó el encuentro: abrió una explosión emocional en el estadio. Los jugadores corrieron hacia las tribunas, la hinchada agitó banderas sin control y El Alto vibró como pocas veces. Always Ready se convirtió en tetracampeón del fútbol profesional boliviano, y su entrenador, Julio César Baldivieso, se sumó a la lista de figuras históricas del club.







