El vuelo de regreso a La Paz fue demorado sin explicación oficial, afectando los entrenamientos rumbo al duelo contra Chile en El Alto.
Lo que debía ser un regreso inmediato a casa tras el encuentro frente a Venezuela terminó en una noche de frustración para la delegación boliviana.
Pese a tener todo preparado para despegar desde Maturín, el avión que debía trasladar al equipo fue detenido en tierra por orden de las autoridades aeroportuarias locales, que se rehusaron a otorgar la autorización correspondiente.
Sin más opciones, los jugadores y cuerpo técnico tuvieron que abandonar el aeropuerto pasada la 1:30 de la madrugada y retornar al hotel para descansar, mientras el malestar crecía tanto dentro como fuera del equipo.
Planificación alterada y preparación comprometida
El itinerario original del combinado nacional contemplaba arribar a Santa Cruz a las 05:00 de este sábado para viajar en vuelo regular a La Paz y comenzar los entrenamientos en la misma jornada, con miras al crucial encuentro frente a Chile, que se jugará el martes en el estadio de El Alto.
Sin embargo, el retraso trastoca completamente los planes del cuerpo técnico, encabezado por Óscar Villegas, quien ahora deberá reorganizar las sesiones de recuperación y trabajo táctico.
El desgaste físico y mental generado por el incidente complica aún más la situación de un equipo que lucha por mantenerse con vida en la clasificatoria.
Molestia en el cuerpo técnico y sospechas de intencionalidad
“Esto ya lo habíamos previsto”, expresó Villegas en medio del desconcierto, recordando que habían pedido asistencia directa del Ministerio de Gobierno boliviano para evitar posibles contratiempos.
El DT no ocultó su molestia por lo sucedido y advirtió que no aceptarán interrupciones de madrugada si más adelante se permite el despegue sin previo aviso.
En declaraciones posteriores, miembros del cuerpo técnico y la dirigencia deslizaron que el retraso podría no ser un simple problema logístico. La cercanía entre Bolivia y Venezuela en la tabla de posiciones, ambos peleando por el séptimo puesto del repechaje, alimenta sospechas sobre una maniobra para afectar el rendimiento físico del equipo visitante.
Pronunciamientos oficiales y reclamos diplomáticos en camino
Desde Maturín, el embajador boliviano en Venezuela, Sebastián Michel, junto con directivos de la Federación Boliviana de Fútbol (FBF), expresó su rechazo a lo acontecido.
La FBF no se descarta una queja formal ante la Conmebol y la FIFA, buscando que se investigue y sancione lo que consideran una grave obstrucción a la competencia deportiva justa.
La falta de explicaciones por parte de las autoridades venezolanas solo aumenta el malestar general y abre la puerta a un nuevo episodio de tensiones diplomáticas dentro del marco de las eliminatorias.
Este hecho se suma a otra decisión cuestionada días antes del partido: la reprogramación del encuentro, originalmente previsto para el jueves, fue movido por la Federación Venezolana de Fútbol al viernes.
Esa modificación ya había generado incomodidad en la FBF por las implicancias que suponía para la organización logística del equipo.








