El Mandatario con tono solemne, justificó su decisión: «Hoy doy a conocer al pueblo boliviano con absoluta firmeza mi decisión de declinar mi candidatura (…). No seré un factor de división del voto popular».
En un sorpresivo anuncio, el presidente de Bolivia, Luis Arce Catacora, declinó su postulación a la reelección para los comicios del 17 de agosto. Con un discurso cargado de simbolismo histórico y advertencias políticas, el mandatario pidió cohesionar al oficialismo frente al avance de la derecha y cuestionó directamente al expresidente Evo Morales.
«No seré un factor de división»: el llamado a la unidad
Arce, con tono solemne, justificó su decisión: «Hoy doy a conocer al pueblo boliviano con absoluta firmeza mi decisión de declinar mi candidatura (…). No seré un factor de división del voto popular».
El presidente enfatizó que la fragmentación beneficiaría a la oposición: «La dispersión solo favorecería a la derecha», sentenció.
Dirigiéndose a Morales, quien busca una nueva candidatura pese a impedimentos constitucionales, lanzó un desafío: «Compañero Evo: no insista en ser candidato. Nuestro enemigo principal es el imperialismo y la derecha fascista, que aplaude nuestras divisiones». También convocó al líder cocalero Andrónico Rodríguez a priorizar «la unidad programática y en el voto».
Un discurso con raíces históricas
El mandatario evocó figuras como el socialista Marcelo Quiroga Santa Cruz, asesinado en 1980, y citó a José Martí: «Toda la gloria del mundo cabe en un grano de maíz». Reafirmó su compromiso con «la clase trabajadora, las naciones indígenas y los humildes», y advirtió: «O defendemos el Estado Plurinacional o facilitamos el retorno de la derecha».
Criticó duramente a sectores que «pretenden destruir nuestro modelo para volver al neoliberalismo» y alertó sobre riesgos de «saqueo de recursos naturales». «Nuestro faro es el proyecto histórico, no intereses personales», remarcó.
Arce aseguró que dedicará sus esfuerzos a concluir su gestión y pidió al Legislativo aprobar leyes clave, como financiamiento para desastres naturales e industrialización.
Agradeció a organizaciones sociales y al MAS por su apoyo, pero fue claro: «La unidad no es burocracia, es acción. Estoy dispuesto a aportar».
El cierre de su alocución resonó como un llamado a las bases: «Si unimos nuestros golpes, serán más certeros. ¡Viva el pueblo unido!». Ahora, la izquierda boliviana enfrenta el reto de definir un candidato único antes de agosto, mientras la sombra de Evo Morales y las tensiones internas persisten.






