El presidente venezolano pidió respaldo regional a la CELAC para convocar una conferencia urgente, tras el despliegue de fuerzas militares estadounidenses en el Caribe, que Caracas considera amenaza directa a la soberanía.
La tensión política en el Caribe creció tras la decisión de Washington de movilizar buques y tropas en aguas cercanas a Venezuela. Frente a este escenario, Nicolás Maduro, presidente del país sudamericano, instó a la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) a organizar una conferencia extraordinaria que permita defender la estabilidad de la región y reafirmar el compromiso de mantenerla como una zona de paz.
La propuesta fue transmitida por escrito a Gustavo Petro, mandatario de Colombia y presidente pro témpore del bloque regional. En la carta, y también en una rueda de prensa, Maduro remarcó la necesidad de actuar con rapidez. “Envié comunicaciones a varios presidentes de América Latina y el Caribe para que la CELAC asuma la conducción de un proceso de diálogo intenso. Nuestra soberanía y la paz lo requieren”, expresó.
REACCIÓN MILITAR Y POLÍTICA
El gobierno venezolano calificó de “injerencista” el despliegue estadounidense, señalando que representa una amenaza a la estabilidad de todo el continente. Como respuesta inmediata, Caracas movilizó a sus milicianos y reforzó los controles fronterizos. Para Maduro, estas medidas son necesarias para prevenir cualquier intento de agresión.
Estados Unidos, en paralelo, acusa al mandatario venezolano de tener vínculos con el cartel de los Soles, organización incluida en una lista de grupos terroristas internacionales junto al cartel de Sinaloa, la MS-13 y otros. Sin embargo, Venezuela rechaza esas acusaciones, afirmando que carecen de fundamento y forman parte de una estrategia de presión política.
CRÍTICAS A LA CASA BLANCA
Durante su intervención pública, Maduro criticó con dureza a la administración de Joe Biden. “No existe en el mundo un país que pueda confiar en la palabra de este gobierno. Siempre dicen una cosa y hacen lo contrario”, señaló.
El mandatario también describió el estado de las relaciones bilaterales como profundamente deteriorado. Si bien aclaró que no están completamente rotas, afirmó que las comunicaciones se limitan a asuntos humanitarios, en especial a la situación de migrantes venezolanos retenidos en territorio estadounidense. “Hoy más de 60 niños y niñas permanecen sin ser entregados a sus familias. Es un secuestro que debemos resolver”, denunció.
EL PAPEL DE LA CELAC
La apuesta de Caracas es clara: trasladar el debate a un escenario regional que, en su visión, cuenta con legitimidad y capacidad de mediación. La CELAC, recordaron desde el gobierno venezolano, declaró en 2014 a América Latina y el Caribe como zona de paz. Para Maduro, ese compromiso debe transformarse ahora en acciones concretas.
“La paz no puede ser solo un discurso. Debe ser una construcción diaria, sostenida en la unidad latinoamericana. La CELAC tiene la responsabilidad de guiar este camino”, insistió.





