Venezuela intensifica esfuerzos para reunir familias separadas por políticas migratorias estadounidenses
Con datos de Telesurtv.net
Este viernes arribó a Venezuela un nuevo vuelo del Plan Vuelta a la Patria, con 251 ciudadanos venezolanos repatriados, entre los cuales se encuentran siete niños que fueron víctimas de la separación forzada por las autoridades migratorias de Estados Unidos. Este regreso representa un alivio para muchas familias que durante meses sufrieron la incertidumbre y la angustia de la separación.
El ministro del Poder Popular para Relaciones Interiores, Justicia y Paz, Diosdado Cabello, destacó que los niños retornaron tras ser “rescatados del secuestro” impuesto por el sistema estadounidense. Según explicó, los menores ahora se reúnen con sus familiares en su país natal, en un proceso que reafirma el compromiso del Estado venezolano por proteger a sus connacionales y preservar la integridad de las familias.
El Plan Vuelta a la Patria, una iniciativa creada en 2018 por el presidente Nicolás Maduro, ha facilitado el retorno voluntario de miles de venezolanos que enfrentan condiciones adversas en el exterior. En esta oportunidad, el programa ha tomado un carácter prioritario en la reunificación de menores que fueron separados de sus padres por las políticas migratorias y judiciales en Estados Unidos.
Uno de los casos emblemáticos que despertó una oleada de movilizaciones y protestas fue el de Maikelys Espinoza, una bebé que fue separada de su madre en mayo de 2024. La denuncia pública y la campaña internacional organizada por organizaciones sociales, comités de solidaridad y movimientos internacionales lograron llamar la atención mundial. Tras una intensa presión diplomática y política, Estados Unidos accedió a devolver a Maikelys a su madre, lo que fue considerado un triunfo para las familias venezolanas y para la defensa de los derechos de los niños migrantes.
La primera combatiente, Cilia Flores, subrayó que el Gobierno bolivariano no cejará en su empeño de liberar a todos los niños separados de sus familias, garantizando que el retorno a la patria sea un derecho irrenunciable para cada uno de ellos.
Además, el presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, informó que las autoridades venezolanas mantienen un diálogo constante con representantes estadounidenses para conseguir la liberación de otros 31 niños aún retenidos en ese país, así como de más de 250 venezolanos detenidos en El Salvador. La liberación de estos ciudadanos es considerada una prioridad urgente por parte del Estado.
Frente a la inacción y falta de respuesta por parte de organismos internacionales como el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, la Asamblea Nacional declaró persona non grata a Volker Türk, jefe de esta oficina, así como a todo su personal acreditado en Venezuela. Esta decisión fue tomada para expresar el descontento y la exigencia de mayor compromiso en la protección de los derechos de los migrantes venezolanos.
Como gesto de reconocimiento y homenaje, la Asamblea Nacional dedicó el Día de la Independencia, el 5 de julio, a las madres y abuelas de los niños secuestrados en el extranjero, en un acto simbólico que resalta la lucha constante y el sufrimiento de estas familias.
En el marco de esta lucha, el Gobierno venezolano también ha denunciado la existencia de redes de trata de personas, encabezadas por sectores extremistas de la oposición venezolana, que lucran con la migración forzada, explotando la desesperación de sus compatriotas. Estas actividades ilícitas se desarrollan, según las autoridades, con la complicidad o la permisividad de ciertas autoridades estadounidenses, lo que añade una dimensión criminal al drama migratorio.
A fin de sumar esfuerzos, el presidente Nicolás Maduro ha enviado una carta a la representación del papa León XIV en Venezuela, solicitando su mediación para que se promueva la liberación y reunificación de los menores separados de sus familias. Este llamado a la comunidad internacional refleja la dimensión humana y ética que trasciende las fronteras y las diferencias políticas.
Cada vuelo del Plan Vuelta a la Patria no solo representa el regreso físico de venezolanos a su tierra, sino también una reivindicación de la dignidad y la soberanía nacional. A través de estas acciones, Venezuela demuestra su compromiso inquebrantable con la defensa de sus ciudadanos y con la protección de los derechos fundamentales, especialmente de los niños, quienes deben ser prioridad en cualquier política migratoria.







