El país alcanza un importante reconocimiento sanitario en la ganadería
Por primera vez en su historia, Bolivia recibió el reconocimiento como país libre de fiebre aftosa sin necesidad de vacunación, un importante logro que coloca a la nación en un selecto grupo de países que han superado este desafío sanitario. El anuncio fue hecho durante la asamblea anual de la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA) realizada en Francia.
Este estatus representa un antes y después para la ganadería boliviana. Durante décadas, la fiebre aftosa fue una limitante para el desarrollo del sector pecuario, afectando especialmente las posibilidades de exportación. Ahora, con este reconocimiento internacional, se abren nuevas oportunidades comerciales para los productos de origen animal bolivianos.
El presidente Luis Arce celebró este logro, destacando que fortalecerá la capacidad del país para competir en mercados internacionales. «Esto demuestra el trabajo serio y comprometido de nuestros productores y las instituciones del Estado», mencionó en sus redes sociales.
El camino no fue fácil. Más de diez años de trabajo coordinado entre el gobierno, los ganaderos y los profesionales veterinarios fueron necesarios para alcanzar este objetivo. El Programa Nacional de Erradicación de Fiebre Aftosa (Pronefa) jugó un papel fundamental en este proceso, implementando estrategias de control y vigilancia en todo el territorio nacional.
La fiebre aftosa es una enfermedad altamente contagiosa que afecta principalmente al ganado vacuno, aunque también puede presentarse en otros animales como cerdos, ovejas y cabras. Si bien no representa un riesgo directo para la salud humana, sus consecuencias económicas son graves, ya que reduce la producción de carne y leche, y genera restricciones comerciales.
En América del Sur, la lucha contra esta enfermedad ha sido una prioridad desde los años noventa. Muchos países optaron por la vacunación masiva como principal método de control. Bolivia siguió este camino inicialmente, pero el verdadero reto fue lograr erradicar la enfermedad sin depender permanentemente de las vacunas.
El director del Servicio Nacional de Sanidad Agropecuaria (Senasag), Miguel Quiroz, explicó que este reconocimiento significa que Bolivia ha demostrado científicamente que el virus ya no circula en su territorio y que cuenta con sistemas eficaces para mantener esta condición sin necesidad de vacunar al ganado de forma masiva.
Para obtener esta certificación, el país tuvo que cumplir con rigurosos requisitos internacionales. Esto incluyó presentar evidencias de vigilancia epidemiológica, demostrar que no hay circulación viral desde hace varios años y contar con mecanismos de control eficientes en caso de posibles brotes.
El trabajo se concentró especialmente en regiones ganaderas como Santa Cruz, Cochabamba, Chuquisaca y Tarija, donde históricamente se presentaban más casos. También se trabajó intensamente en zonas de La Paz, Oruro y Potosí. Previamente, los departamentos de Pando, Beni y parte de La Paz ya habían logrado este estatus.
Las implicancias económicas de este logro son significativas. En el comercio internacional de carne y productos animales, el estatus sanitario es determinante para acceder a los mercados más exigentes. Países como Japón, Corea del Sur o los miembros de la Unión Europea solo permiten importaciones de naciones libres de fiebre aftosa sin vacunación.
El ministro de Desarrollo Rural, Remmy Gonzales, calificó este avance como «un salto cualitativo» para el sector. «Podremos negociar mejores precios y acceder a mercados que antes estaban cerrados para nosotros», afirmó. Esto representa una gran oportunidad para los productores ganaderos bolivianos, que podrán expandir sus exportaciones más allá de los mercados tradicionales como China y países vecinos.
Además, el nuevo estatus permitirá reducir costos importantes para el sector. La vacunación masiva del ganado representaba un gasto considerable tanto para el Estado como para los productores. Estos recursos podrán ahora destinarse a otros aspectos del desarrollo ganadero y rural.
Durante el anuncio, el presidente Arce no solo destacó las ventajas comerciales, sino también el impacto en la seguridad alimentaria del país. «Estamos fortaleciendo nuestra capacidad de producir alimentos de calidad para los bolivianos», señaló. La erradicación de la fiebre aftosa contribuye a estabilizar la producción nacional de carne y leche, reduciendo la dependencia de importaciones.
La OMSA reconoció el esfuerzo institucional de Bolivia y el compromiso de todos los actores involucrados. El país se suma así a un pequeño grupo de naciones que han logrado controlar esta enfermedad sin vacunación, lo que le da mayor relevancia en los foros internacionales sobre sanidad animal.
Durante la asamblea donde se hizo el anuncio, el caso boliviano fue destacado como especialmente relevante para la región, demostrando que con trabajo coordinado y persistente es posible alcanzar metas sanitarias ambiciosas.
Sin embargo, el logro no significa que el trabajo haya terminado. Mantener este estatus requerirá continuar con los sistemas de vigilancia, fortalecer los controles en fronteras y mantener los mecanismos de alerta temprana. Las autoridades sanitarias bolivianas son conscientes de que cualquier descuido podría poner en riesgo este importante avance.
Para los productores ganaderos, este reconocimiento representa una nueva era. Muchos recuerdan los tiempos en que los brotes de fiebre aftosa causaban cuantiosas pérdidas económicas y limitaban las posibilidades de crecimiento del sector. Ahora se abren perspectivas mucho más prometedoras.
El pequeño y mediano productor también se beneficiará de este logro. Con mejores precios y acceso a nuevos mercados, podrán mejorar sus ingresos y condiciones de vida. Esto es especialmente importante en regiones donde la ganadería es la principal actividad económica.
Más allá de los aspectos económicos, este reconocimiento representa un motivo de orgullo para el país. Demuestra que Bolivia es capaz de cumplir con los más altos estándares internacionales en materia de sanidad animal cuando existe voluntad política, trabajo técnico y compromiso de todos los sectores involucrados.
El camino recorrido ofrece valiosas lecciones para otros desafíos del sector agropecuario. Muestra que con planificación a largo plazo, inversión adecuada y coordinación entre lo público y lo privado, es posible superar limitaciones que parecían insuperables.
Ahora, el reto es aprovechar al máximo esta nueva condición. Las autoridades trabajan en un plan para posicionar los productos bolivianos en los mercados internacionales más exigentes. Las cámaras de exportadores ya están preparando estrategias comerciales para este nuevo escenario.
Para el consumidor boliviano, este logro también trae beneficios. Una ganadería más fuerte y competitiva significa mayor estabilidad en el abastecimiento y calidad de los productos cárnicos y lácteos en el mercado interno.
El reconocimiento como país libre de fiebre aftosa sin vacunación es, en definitiva, mucho más que un certificado sanitario. Es la puerta de entrada a una nueva etapa para la ganadería boliviana, con mayores oportunidades de crecimiento, desarrollo y proyección internacional.
Este éxito conjunto del Estado, los productores y los profesionales del sector debe servir de ejemplo para enfrentar otros desafíos del desarrollo productivo del país. Demuestra que cuando se trabaja con visión de largo plazo y objetivos claros, los resultados terminan llegando.
La noticia ha sido recibida con optimismo en todo el sector ganadero nacional. Desde las grandes empresas exportadoras hasta los pequeños productores familiares, todos reconocen el valor de este logro y las posibilidades que abre para el futuro de la ganadería boliviana.
Ahora corresponde proteger este logro y aprovecharlo al máximo. Las bases están puestas para que Bolivia se consolide como un proveedor confiable de productos pecuarios de calidad en los mercados internacionales, generando más empleo, divisas y desarrollo para el país.
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¿Qué es la fiebre aftosa?
La fiebre aftosa es una enfermedad viral altamente contagiosa que afecta a animales de pezuña hendida, como vacas, cerdos, ovejas, cabras y ciervos. Se caracteriza por causar fiebre, ampollas en la boca, patas y ubres, lo que genera dolor, dificultad para comer y cojera.
Aunque no es peligrosa para los humanos, su impacto económico es grave: reduce la producción de carne y leche, obliga al sacrificio de animales infectados y genera restricciones comerciales. Por eso, los países invierten grandes recursos en su control.
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¿Qué significa ser «país libre de fiebre aftosa sin vacunación»?
Este estatus, otorgado por la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA), significa que:
- No hay circulación del virus en el territorio nacional.
- No se requiere vacunar al ganado para prevenir la enfermedad (a diferencia de los países que sí dependen de vacunación masiva).
- Existen sistemas de vigilancia comprobados para detectar y contener posibles brotes.
Es el nivel más alto de reconocimiento sanitario para esta enfermedad y permite exportar carne a mercados exigentes (como la UE, Japón o EE.UU.), que solo compran a países con esta certificación.
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¿Cuántos países tienen este estatus?
Según la OMSA (2024), solo un grupo reducido de naciones ha logrado ser declarado libre de fiebre aftosa sin vacunación:
América:
- Brasil
- Argentina (solo algunas regiones)
- Guyana
- Bolivia (recientemente reconocida)
Europa:
- Alemania
- Francia
- Reino Unido
- Italia
- España (entre otros miembros de la UE)
Otros continentes:
- Estados Unidos
- Canadá
- Australia
- Nueva Zelanda
- Japón
Nota importante:
Muchos países (como Chile, Uruguay o Colombia) son «libres de fiebre aftosa con vacunación«, lo que implica que deben vacunar a su ganado regularmente para mantener el control. El estatus sin vacunación es más prestigioso y difícil de alcanzar.
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¿Por qué es importante para Bolivia?
- Abre mercados premium: Países como Japón o la UE pagan hasta un 30% más por carne de naciones con este estatus.
- Reduce costos: Ya no será necesario gastar millones en vacunación anual.
- Fortalecimiento del sector: Atraerá inversiones en frigoríficos y tecnología ganadera.







