PSG levanta su primera Champions League tras una noche perfecta ante el Inter de Milán en Múnich, con una actuación colectiva descomunal que lo consagra en la cima de Europa.
Hay partidos que definen eras. Y hay finales que rompen todos los pronósticos. La del 29 de mayo de 2025 será recordada como una de las más impactantes en la historia del fútbol europeo. En el Allianz Arena de Múnich, el Paris Saint-Germain se proclamó campeón de la Champions League por primera vez en su historia con una goleada brutal: 5 a 0 al Inter de Milán.
El resultado no deja margen para las dudas. El equipo francés fue muy superior en todos los aspectos del juego. Dominó desde el minuto inicial, fue agresivo con el balón, dinámico sin él, y clínico en el área rival. Fue una exhibición táctica y técnica que dejó sin respuestas a un Inter que llegó a la final con credenciales, pero que fue completamente superado por la maquinaria que construyó Luis Enrique.
El técnico español logró lo que ninguno de sus antecesores pudo. Sin depender de una estrella única, con un sistema flexible y con jóvenes en plena explosión, el PSG se convirtió en un conjunto coral, donde todos brillan y se sacrifican por el otro. Esa es la gran diferencia con los proyectos anteriores: no hay egos, sino roles claros y compromiso total.
Achraf Hakimi, con su potencia por derecha, abrió el marcador apenas a los 8 minutos tras una gran jugada colectiva. Luego, Désiré Doué se encargó de estirar la ventaja con dos tantos que reflejaron su madurez y olfato ofensivo. El georgiano Kvaratskhelia aportó clase y definición con el tercero, y el joven Bradley Barcola cerró la fiesta con el quinto, ya en el tramo final.
Lo más impresionante fue que todos los goles tuvieron una historia colectiva. Cada tanto nació de una secuencia de pases, desmarques, apoyos y lectura de juego. El PSG no jugó al pelotazo ni a la inspiración individual. Construyó una identidad que lo condujo, paso a paso, hasta la gloria.
El Inter, en cambio, fue una sombra. Lautaro Martínez nunca pudo escapar de la marca, Nicolò Barella no logró generar juego, y la defensa estuvo desbordada en todo momento. Simone Inzaghi, atónito en la línea de banda, no encontró respuestas ni en los cambios ni en la táctica. Fue la peor noche posible para el conjunto italiano, que venía de una campaña sólida y sin derrotas.
La goleada es la más amplia en la historia de las finales de Champions. Supera al 4-0 que logró el Milan ante el Steaua en 1989. Es también una reivindicación para un PSG que durante años fue señalado por sus fracasos continentales. Ahora, al fin, París tiene su Copa de Europa. Y la ganó a lo grande.
El vestuario francés estalló de júbilo tras el pitazo final. Luis Enrique, mesurado, abrazó a cada jugador como un padre orgulloso. “Esto es el resultado de creer en un estilo y en un equipo”, dijo el técnico, que suma así su segunda Champions, tras la conseguida con el Barcelona en 2015.
Los festejos en la capital francesa duraron toda la noche. Decenas de miles de hinchas se volcaron a las calles, en especial en los alrededores de la Torre Eiffel y los Campos Elíseos. La espera fue larga, pero el momento llegó. Y fue perfecto.
Este PSG 2025 se inscribe en la historia como un campeón legítimo, contundente y vistoso. No solo ganó. Lo hizo con autoridad, fútbol y sin dejar dudas. El futuro, además, le pertenece: tiene una base joven, talento en cada línea y una idea consolidada.
La Champions, que tanto le fue esquiva, al fin tiene dueño en París. Y no fue por azar, fue por fútbol. Por eso, el 5-0 ante el Inter será recordado como la noche en que el PSG conquistó Europa y el mundo del fútbol presenció el nacimiento de un nuevo gigante.






