PAZ ROMPE PUENTES CON LOS MOVILIZADOS Y ENDURECE LA POSTURA ESTATAL

May 21, 2026

El presidente descartó conversaciones con los sectores que bloquean carreteras, los acusó de causar muertes y vinculó las protestas con intereses ilícitos y acciones de desestabilización política.

El presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, endureció su posición frente a las movilizaciones y cerró cualquier posibilidad de diálogo con quienes mantienen bloqueos en distintas regiones del país. “No voy a dialogar con vándalos”, declaró durante una intervención pública marcada por acusaciones directas contra los manifestantes y advertencias sobre futuras acciones judiciales.
La declaración presidencial llegó en medio de una creciente tensión social por la escasez de combustible, los problemas de abastecimiento y las largas filas registradas en varias ciudades. Aunque en el inicio de su discurso habló de “reconciliación” y de la necesidad de “reencontrarse”, el mandatario cambió rápidamente de tono y responsabilizó a los bloqueos por agravar la crisis que atraviesa la población.
Paz sostuvo que las medidas de presión afectan principalmente a trabajadores y comerciantes populares. Mencionó de forma específica a las vendedoras de la feria 16 de Julio de El Alto y a comerciantes de mercados de Oruro, señalando que son sectores que sufren las consecuencias de la paralización de carreteras y del corte del tránsito de alimentos y combustibles.
El mandatario también afirmó que las protestas provocaron muertes por la imposibilidad de trasladar ambulancias. Relató el caso de una mujer fallecida en Guanay y de otra joven en El Alto, quienes, según indicó, no recibieron atención médica debido a los bloqueos. “El bloqueo es sinónimo de muerte”, sostuvo ante los medios.
La postura presidencial no se limitó a cuestionar las protestas. Paz vinculó el conflicto con redes del narcotráfico y aseguró que la reciente caída de “un personaje serio y duro” relacionado con actividades ilícitas provocó reacciones de grupos interesados en recuperar espacios de poder. “Intereses particulares de retornar al viejo orden y al pasado están generando la mayor fuerza para desestabilizar el país”, afirmó.
En su mensaje evitó responsabilizar de manera general a organizaciones sociales o sectores sindicales, aunque habló de “personas específicas” detrás de las movilizaciones. Paralelamente expresó su apoyo a dirigentes que, según dijo, son amenazados por no alinearse con las protestas. Incluso denunció que existen casos en los que se “marcan casas” para intimidar a representantes vecinales y distritales.
Paz llevó la comparación más lejos al mencionar al sacerdote y periodista Luis Espinal, asesinado durante la dictadura militar. El mandatario afirmó que esas prácticas buscan “silenciar la voz de las mayorías” y advirtió que el país no puede volver a escenarios de violencia política.
Las palabras del presidente profundizaron la confrontación entre el Gobierno y los sectores movilizados. Mientras las carreteras continúan bloqueadas y persisten los problemas de abastecimiento, el Ejecutivo dejó claro que no instalará conversaciones directas con quienes encabezan las protestas.
“Con aquellos que respetan la democracia, siempre las puertas estarán abiertas”, afirmó Paz, antes de advertir que quienes tengan cuentas pendientes con la justicia deberán responder ante las autoridades. Entretanto, miles de ciudadanos continúan enfrentando las consecuencias de un conflicto que se agrava cada día y que, por ahora, no muestra señales de una salida negociada.

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