PUGNA EN LA CÚPULA ESTATAL PROFUNDIZA INCERTIDUMBRE, ALIADOS DE PAZ PIDEN DIÁLOGO

Nov 24, 2025

El enfrentamiento entre Rodrigo Paz y Edmand Lara provoca presión política creciente, mientras aliados demandan que la dupla gobernante abandone la confrontación pública y encare la crisis económica sin más desgaste interno.

La disputa entre el presidente Rodrigo Paz y su vicepresidente Edmand Lara continúa irradiando tensión sobre el escenario político nacional, a tal nivel que los propios aliados del oficialismo han tenido que intervenir para pedir que el conflicto no escale aún más. Tras quince días de gobierno marcados por mensajes cruzados, acusaciones públicas y un deterioro evidente en la relación del binomio, Samuel Doria Medina y el expresidente Jorge Tuto Quiroga reclamaron una salida inmediata y dialogada que devuelva estabilidad al Ejecutivo.

Doria Medina, jefe nacional de Unidad, fue categórico al señalar que el país no puede permitirse un liderazgo fracturado mientras atraviesa una crisis económica que exige decisiones rápidas. Enfatizó que la ciudadanía observa con un creciente malestar cómo las autoridades más altas del Estado priorizan sus diferencias antes que las urgencias del país. Para el dirigente, cualquier desencuentro debe manejarse en privado, con madurez política y sin alimentar un clima de desgaste que solo agrava la incertidumbre.

En términos similares, Quiroga rechazó la exhibición pública del conflicto y denunció que el cruce de declaraciones se ha convertido en un distractivo dañino para un país que enfrenta falta de empleo, restricciones financieras y un dólar inestable. Calificó la confrontación como un “espectáculo innecesario” en un momento donde se requieren señales claras de cohesión institucional, no una escalada verbal entre quienes deberían liderar con solvencia y prudencia.

La tensión alcanzó un nuevo punto crítico después de que Lara calificara de “cínico” al presidente Paz y advirtiera que algunos de los funcionarios designados podrían reproducir prácticas corruptas similares a las atribuidas a la gestión de Jeanine Áñez. Estas palabras detonaron una reacción inmediata dentro y fuera del Gobierno, exponiendo de forma aún más visible la ruptura entre ambos mandatarios.

Doria Medina respondió a esas acusaciones recordando que los bolivianos no están interesados en disputas personales, sino en estabilidad económica y medidas concretas. Aseguró que la gente quiere abastecimiento seguro de combustibles, tranquilidad en el mercado cambiario y la certeza de que el Gobierno avanzará hacia soluciones reales. El dirigente advirtió que los desencuentros de la cúpula gubernamental solo obstaculizan ese camino y deterioran la confianza pública.

Sobre las especulaciones que vinculan a Unidad con decisiones internas del Gobierno de Paz, Doria Medina descartó cualquier acuerdo oculto o reparto de poder. Explicó que funcionarios como José Luis Lupo y Gabriel Espinoza ocupan cargos estrictamente por determinación presidencial y no por cuotas políticas acordadas previamente. Recalcó además que su comunicación con Paz ha sido mínima, limitándose a una conversación telefónica previa a la posesión.