TRINIDAD SE LLENA DE FUEGO Y SABOR CON EL CHOPE ASAWO DEL BICENTENARIO

Jun 10, 2025

La Chope Piesta presenta su evento emblemático con 50 reses asadas por 130 asadores; en 2024 fueron 25 reses para más de 3.000 personas

Este fin de semana, Trinidad vibrará al compás de brasas encendidas y aromas que conectan al pasado con el presente. Desde la noche del 15 de junio, las brasas se encenderán para cocinar la patasca más grande del mundo, preludio de una jornada histórica: el Chope Asawo del Bicentenario, la máxima expresión gastronómica de la Chope Piesta, liderada por la Alcaldía trinitaria bajo el impulso del alcalde Cristhian Cámara.

No es exagerado afirmar que se trata de mucho más que un gran asado público. Es un espectáculo que muestra al mundo la esencia beniana: unión tradicional, hospitalidad genuina y creatividad. El 16 de junio más de 130 asadores —incluidas delegaciones internacionales— pondrán manos a la obra para asar 50 reses enteras, cifra que duplica el récord del año pasado (2024), cuando se utilizaron 25 reses y se entregaron porciones libres a más de 3.000 personas.

El evento simboliza una conjunción de trabajo colectivo, disfrute popular y proyección turística. Desde el encendido de brasas en la previa hasta el corte final de cada res, todo se ha diseñado bajo una lógica comunal: alimentar, emocionar y promover la identidad regional como fundamento para aspirar a la Red de Ciudades Creativas de la UNESCO.

La velada del domingo comienza con el encendido de las brasas. No es un acto protocolar: es el primer ritual que abre la conexión con generaciones pasadas. “Es lento, ancestral. No solo se cocina un guiso; se reconecta con nuestras raíces”, explican los organizadores. En esa noche, hombres y mujeres del pueblo, jóvenes y ancianos, se reúnen alrededor del fuego mientras las patascas van tomando cuerpo al calor del rescoldo beniano.

Durante el lunes, al amanecer, el parque central se convierte en un enorme fogón colectivo. Cada asador —representantes nacionales y de países vecinos como Argentina, Brasil y Paraguay— aporta una técnica, un estilo, una forma de sentir el fuego. No se trata simplemente de cocinar reses: es un ballet circense de cortes, fuego, humo y sazón. Camaradas del fuego, unidos por brasas, comparten saberes y celebran su oficio ante miles de espectadores locales y visitantes.

Pasar de 25 a 50 reses no es solo un aumento cuantitativo: es un mensaje claro. “No hablamos con discursos; hablamos con carne, con fuego, con unidad verdadera”, define el alcalde Cámara, activo en cada tramo del festival. En 2024, las 25 reses sirvieron como puente entre el Estado municipal y la comunidad: más de 3.000 cortes, servidos gratuitamente, reforzaron la idea de que gobernar también implica compartir. Hoy, con 50 reses, esa promesa se multiplica y deja claro que Trinidad no se queda en los números, sino en el impulso colectivo.