Tras provocaciones de Medvedev, EE.UU. reubica submarinos como advertencia estratégica.
El expresidente Donald Trump instruyó el desplazamiento de dos submarinos nucleares a zonas estratégicas frente a Rusia, después de comentarios beligerantes del exmandatario ruso Dmitry Medvedev, quien hizo una alusión al sistema nuclear soviético “Dead Hand”. El despliegue forma parte de una escalada verbal diplomática que ha aumentado la tensión entre ambas naciones.
Trump justificó la operación como una medida de seguridad preventiva ante lo que calificó como “declaraciones irracionales e incendiarias” de parte rusa. Desde el Kremlin, el vocero Dmitry Peskov pidió que se ejerza “extrema cautela en el discurso nuclear”, recordando el compromiso de Rusia con la no proliferación y enfatizando que no busca una escalada militar.
El enfrentamiento verbal refleja una confrontación geopolítica más amplia en torno a la guerra en Ucrania. Trump había fijado un ultimátum hasta el 8 de agosto para alcanzar un acuerdo de paz, amenazando con sanciones y el suministro no condicionado de armas a Ucrania en caso de incumplimiento.
La situación ha alarmado a la comunidad internacional, exacerbada por una guerra retórica que podría alterar los equilibrios de disuasión nuclear. Expertos advierten que incluso una escalada verbal puede desestabilizar la frágil tregua global.






