El brote de sarampión en Bolivia desata una emergencia nacional y encuentra respaldo inmediato en el gobierno de Nicolás Maduro.
En medio de un rebrote inesperado de sarampión en Bolivia, que ha puesto en alerta al sistema de salud nacional, la República Bolivariana de Venezuela ha tendido una mano solidaria con el envío de 100 mil dosis de vacunas, vitales para contener el avance de la enfermedad, particularmente en el departamento de Santa Cruz, donde se concentra el foco infeccioso.
Max Enríquez, viceministro de Promoción y Vigilancia Epidemiológica, admitió que “esta epidemia no estaba contemplada”, al tiempo que agradeció el gesto humanitario del gobierno venezolano en una coyuntura sanitaria crítica. Con 64 casos confirmados y al menos 550 sospechosos, el riesgo de propagación ha encendido todas las alarmas.
“Venezuela fue uno de los primeros países en responder. No sólo respondieron rápido, sino con efectividad”, destacó Enríquez. Por su parte, el embajador César Trompiz afirmó que el traslado de las vacunas fue costeado en su totalidad por su gobierno, con el objetivo de apoyar de manera concreta al pueblo boliviano.
El problema, explicó la autoridad sanitaria, es que Bolivia tiene una cobertura insuficiente frente al nuevo brote. “Contábamos con vacunas para 240 mil recién nacidos, pero tenemos amplios bolsones de no vacunados”, indicó Enríquez, haciendo un llamado a los padres de familia para que acudan a los centros de salud.
La prioridad, según señaló, será distribuir las dosis en los 56 municipios de Santa Cruz, donde se ha reportado la mayor cantidad de casos. El Servicio Departamental de Salud (Sedes) tiene la tarea urgente de movilizar brigadas hasta las comunidades más alejadas.





