PRODUCCIÓN DE UREA ASEGURA MERCADO INTERNO

Sep 16, 2025

La Planta de Amoniaco y Urea en Bulo Bulo consolida su liderazgo en producción, garantiza la soberanía del país en fertilizantes y proyecta superar nuevos récords en el año del Bicentenario.

La estatal Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) confirmó que la Planta de Amoniaco y Urea “Marcelo Quiroga Santa Cruz”, instalada en la localidad de Bulo Bulo, alcanzó una producción acumulada de 384.848 toneladas métricas (TM) de urea granulada entre enero y agosto de 2025. La cifra supera en un 20% al volumen logrado en igual periodo de 2024, cuando se contabilizaron 320.802 TM, lo que marca un récord histórico para el complejo petroquímico.

El gerente de Industrialización de YPFB, Marco Antonio Rocabado, destacó que el desempeño alcanzado refleja la eficiencia de los procesos internos, la disciplina en el mantenimiento de los equipos y la dedicación del personal. “Estos resultados muestran que la planta ha alcanzado estabilidad operativa, lo que nos permite garantizar al sector agrícola un suministro constante y de calidad”, aseguró.

Un hito en julio

El mayor aporte mensual del presente año se registró en julio, con una producción de 59.327 TM de urea, la cifra más alta desde la entrada en funcionamiento del complejo. Además, en el mismo periodo, la planta generó 218.068 TM de amoniaco, insumo esencial en la cadena productiva. Ambos resultados consolidan la capacidad de la infraestructura industrial más grande del país.

Estrategia para la continuidad

YPFB ha diseñado un plan de operación y mantenimiento que será ejecutado entre 2025 y 2026. Esta estrategia busca no solo sostener los niveles de producción alcanzados, sino también mejorar el rendimiento histórico. La continuidad del complejo se considera un factor clave para consolidar la industrialización y aportar a la economía boliviana.

La paralización registrada en 2020 y 2021, producto de diversos factores técnicos y administrativos, dejó lecciones importantes. Desde la reactivación en septiembre de 2021, el trabajo constante permitió restablecer condiciones óptimas en equipos y sistemas que hoy garantizan estabilidad. La estatal petrolera enfatiza que esta experiencia fue decisiva para diseñar planes de largo plazo.

Impacto directo en la agricultura

La producción estable de la planta ha permitido que Bolivia reduzca casi a cero la importación de fertilizantes. En la actualidad, el 99.99% de la demanda nacional se cubre con producción interna. Santa Cruz, Cochabamba, La Paz y Tarija son los departamentos que concentran el mayor consumo del fertilizante, vital para la seguridad alimentaria del país.

De esta manera, los agricultores cuentan con un producto nacional, competitivo en precio y calidad, que les garantiza planificación y estabilidad en sus campañas agrícolas. El impacto trasciende el ámbito productivo, pues fortalece el objetivo de alcanzar soberanía en insumos estratégicos.

Ventas al exterior y divisas

El excedente generado se dirige a mercados internacionales como Brasil y Argentina, lo que permite ingresos adicionales en divisas. Estos recursos son relevantes para sostener el crecimiento del país y diversificar la matriz exportadora. “Con esta planta no solo aseguramos el mercado interno, también contribuimos a posicionar a Bolivia como proveedor regional”, puntualizó Rocabado.

Un símbolo en el Bicentenario

En el marco de la celebración de los 200 años de independencia, la Planta de Amoniaco y Urea se consolida como un símbolo del potencial productivo boliviano. El desafío, según YPFB, es superar ampliamente el récord alcanzado en 2024 y proyectar nuevas metas que fortalezcan la soberanía productiva del país.

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