El cuerpo del actor fue trasladado desde Sucre en un vuelo nocturno y recibido por familiares, colegas y ciudadanos en La Paz, donde se habilitó el principal escenario municipal para su despedida pública.
El traslado de David Santalla desde Sucre hasta La Paz se concretó la noche del domingo bajo coordinación familiar y logística aérea regular. El arribo se produjo después de las 19:00 en el Aeropuerto Internacional de El Alto, desde donde partió el cortejo fúnebre hacia el centro paceño. Horas antes, en la capital del país, se realizaron actos religiosos y una despedida pública previa al viaje.
Santalla falleció la tarde del sábado tras permanecer internado en el Instituto Chuquisaqueño de Oncología, centro médico en el que atravesaba un estado delicado de salud. Personas cercanas confirmaron que durante sus últimas horas recibió múltiples llamadas de afecto que solo pudo escuchar, debido a su condición clínica.
El vuelo que trasladó el féretro fue operado por Boliviana de Aviación. En la terminal aérea de El Alto aguardaban familiares y ciudadanos. La salida del aeropuerto se realizó en caravana, acompañada por el camión que formó parte de la película Mi Socio, elemento que marcó visualmente el recorrido hasta el centro de la ciudad.
El cortejo avanzó por la autopista La Paz–El Alto bajo lluvia leve. A su paso, grupos de personas observaron el desplazamiento en silencio. Al llegar al Teatro Municipal Alberto Saavedra Pérez, ya se encontraba habilitado el ingreso para el velatorio público. Personal del recinto coordinó el acceso y la ubicación del féretro en el escenario principal.
Familiares directos ingresaron el ataúd al auditorio mientras el público aplaudía. Algunos asistentes levantaron pañuelos blancos y pronunciaron palabras de agradecimiento. Una banda interpretó piezas fúnebres durante el acto de instalación de la capilla ardiente.
El Teatro Municipal permanecerá abierto para permitir que ciudadanos, colegas del ámbito artístico y amistades cercanas puedan despedirse. La organización del velatorio está a cargo de la familia y del personal del recinto cultural, sin intervenciones externas ni actos políticos programados.






