El ingeniero cuestiona que los transportistas paguen precios elevados por un combustible que, según la ficha técnica revisada, tiene estándares inferiores a los utilizados en Argentina, Brasil y Chile.
El ingeniero René Quiroz denunció que Bolivia comercializa diésel de calidad inferior al de los países vecinos, pero lo cobra a precios que considera excesivos. Su cuestionamiento apunta a una contradicción que, según sostiene, perjudica directamente a transportistas, productores y consumidores: el país paga caro por un carburante que no tendría las mismas especificaciones técnicas que el utilizado en Argentina, Brasil y Chile.
Quiroz presentó los resultados de un relevamiento de información realizado junto con representantes del transporte, a partir de una solicitud del presidente Rodrigo Paz. Durante su exposición mostró una ficha técnica de referencia y afirmó que el combustible que se vende en Bolivia corresponde a la clasificación Euro 2, mientras que los mercados vecinos utilizan diésel Euro 6.
«En Bolivia consumimos diésel de segunda. Nuestros vecinos venden diésel de primera», expresó el ingeniero, quien cuestionó que esa diferencia de calidad no se refleje en un precio más bajo para los compradores bolivianos.
LA CALIDAD DEL COMBUSTIBLE BAJO CUESTIONAMIENTO
La clasificación Euro establece límites para las emisiones contaminantes de los vehículos y está relacionada con las características de los combustibles utilizados. Las especificaciones Euro 6 son más exigentes que las Euro 2, particularmente en materia de emisiones.
La denuncia de Quiroz plantea que Bolivia estaría recibiendo un producto con estándares inferiores, aunque los consumidores deben asumir un costo elevado por cada litro. Por ello, pidió que las autoridades publiquen las fichas técnicas de los carburantes importados y expliquen bajo qué condiciones se realizan las compras.
Su reclamo no se limita a la calidad. También cuestiona cuánto paga YPFB por el diésel y qué componentes explican el precio final en los surtidores.
QUIROZ CUESTIONA NUEVE BOLIVIANOS DE DIFERENCIA
El ingeniero aseguró que recibió información de empresas importadoras y elaboró una tabla de costos que establece en 0,88 dólares el precio aproximado de un litro de diésel Euro 2 puesto en el puerto de Arica.
Según sus cálculos, ese valor representaría entre nueve y diez bolivianos por litro. Añadió que, incluso considerando el traslado en cisternas hasta las plantas de almacenamiento bolivianas, el costo no debería superar un dólar.
«Pagándole 30.000 bolivianos a cada cisterna que trae desde Arica hasta nuestras plantas, el costo del diésel no debería superar el dólar por cada litro», manifestó.
A partir de esa estimación, Quiroz exigió explicar por qué el consumidor termina pagando una cantidad considerablemente mayor en las estaciones de servicio.
«Exigimos a las autoridades que nos informen en qué se gastan los otros nueve bolivianos que nos están cobrando en los surtidores», reclamó.
El ingeniero reconoció que no podía mostrar públicamente las cartas de intención recibidas de los importadores porque, según explicó, contienen información confidencial. Por tanto, los valores expuestos corresponden a su análisis y todavía requieren una contrastación independiente con contratos, facturas y registros oficiales de importación.








