El senador rechaza retractarse tras plantear el cierre legislativo, mientras la dirigencia de Unidad advierte sanciones internas y marca distancia frente a una postura que considera incompatible con principios democráticos.
La confrontación entre Samuel Doria Medina y Nilton Condori escaló con rapidez y dejó expuesta una disputa directa dentro de la alianza Unidad, marcada por acusaciones cruzadas y una ruptura de posiciones que ya no se disimula.
El origen del conflicto se remonta a una intervención pública de Condori, quien planteó que los legisladores deben reducir sus salarios en un plazo de 15 días, advirtiendo que, de no hacerlo, correspondería cerrar la Asamblea Legislativa. La declaración generó una reacción inmediata en la dirigencia del bloque político.
Doria Medina respondió con dureza y fijó una línea clara frente a lo que considera una amenaza institucional. “Cerrar el parlamento es lo primero que hacen los golpistas y los enemigos de la democracia”, sostuvo, remarcando que ninguna propuesta puede imponerse por presión. Además, exigió una rectificación inmediata: “Debe retractarse o será sometido a un proceso disciplinario dentro de la alianza”.
El senador paceño no retrocedió. Con un tono directo, rechazó cualquier subordinación política. “No es mi jefe. Los delincuentes nomás tienen jefe. Yo soy senador del pueblo”, afirmó, defendiendo su postura como una expresión legítima del malestar ciudadano.
Condori también enfatizó su independencia dentro del bloque: “Tengo mi propio criterio, mi propia formación y no respondo a ningún caudillo”. Aclaró que, si bien fue invitado a integrar la alianza, no acepta condicionamientos.







