Con la decisión de la Corte Suprema de confirmar la condena a Cristina Fernández de Kirchner, el peronismo se moviliza y reagrupa, mientras crecen las tensiones políticas en todo el país.
Con datos de pagina12.com.ar
En un fallo que no sorprendió, pero sí conmocionó, la Corte Suprema de Justicia ratificó este martes la condena contra la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner. Seis años de prisión e inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos, en una sentencia que para amplios sectores del país tiene un claro componente político. El veredicto disparó una ola de reacciones: desde la cúpula del Partido Justicialista (PJ), donde Cristina encabezó una jornada cargada de definiciones, hasta las calles, que comenzaron a poblarse con manifestaciones en defensa de la exmandataria.
“Los peronistas no nos fugamos. Nos ponemos al frente. No van a quebrarnos ni con amenazas ni con prisiones”, afirmó Fernández de Kirchner desde la sede nacional del PJ, en el barrio de Balvanera. Desde temprano, dirigentes, militantes y referentes sindicales llegaron al lugar para esperar el fallo en una vigilia que fue creciendo en tensión y emoción a lo largo del día.
Las palabras de la exmandataria no sólo fueron una reacción al fallo, sino también un llamado al reordenamiento interno del peronismo. “Es hora de dejar las diferencias y salir a pelear por el pueblo”, dijo, aludiendo tanto a la situación económica crítica del país como al contexto de persecución judicial que denunció desde hace años. Para Cristina, este fallo es parte de un plan más amplio que busca eliminar al peronismo como opción de poder.
La jornada, sin embargo, no se limitó al plano institucional. A medida que se conocía la noticia, comenzaron a llegar columnas de organizaciones sociales, sindicatos y agrupaciones políticas a la sede del PJ. La consigna “Cristina no está sola” resonó en cada cántico. También se multiplicaron las movilizaciones espontáneas en ciudades como La Plata, Rosario, Córdoba y Mendoza.
“Sabíamos que el fallo saldría en estos días, pero no deja de doler. Quieren proscribirla porque saben que Cristina representa una amenaza para el poder económico”, dijo Teresa García, senadora bonaerense, al llegar a la sede partidaria. En la misma línea, Juan Grabois calificó la decisión judicial como un “golpe blando disfrazado de institucionalidad”.
La Corte, encabezada por Horacio Rosatti, tomó la decisión con velocidad inusual. Durante la mañana circularon versiones que indicaban que el fallo podría postergarse. Sin embargo, el presidente del máximo tribunal convocó a sus pares y en cuestión de horas sellaron la resolución. Una maniobra que fue leída en clave política por todo el peronismo. “No fue casualidad que salga hoy. El Poder Judicial responde a los intereses de quienes quieren una Argentina sin derechos”, expresó el dirigente gremial Hugo Yasky.
Cristina estuvo rodeada de su círculo más íntimo durante toda la jornada. Llegó al PJ a media mañana y se mantuvo en reuniones hasta pasadas las 17 horas. Allí conversó con dirigentes de peso como Sergio Massa, Axel Kicillof y Máximo Kirchner. También participaron figuras sindicales y del movimiento social. Fue, según describieron varios presentes, una reunión cargada de emociones, pero también de definiciones.
En el exterior del edificio, la presencia popular no hizo más que aumentar. Cuando finalmente la exmandataria salió a hablar frente a la multitud, el silencio fue total. “No esperen que me quiebre. No les voy a dar ese gusto”, afirmó, provocando una ovación. Luego, acompañada por su hijo y la senadora Alicia Kirchner, se retiró en caravana hasta su domicilio, donde comenzará a cumplir prisión domiciliaria. La multitud la acompañó durante varias cuadras, en una imagen que recordó los años de mayor mística peronista.
Mientras tanto, desde la gobernación bonaerense, Axel Kicillof brindó declaraciones contundentes. “Esto es un intento de eliminar a Cristina del escenario político. No se trata de un fallo judicial, se trata de una operación de disciplinamiento social”, dijo. También fue categórico al afirmar que el peronismo “no se va a dejar correr”.
En redes sociales, el hashtag #CristinaProscripta se volvió tendencia durante horas. Intelectuales, artistas, dirigentes de distintos sectores y hasta voces independientes del oficialismo cuestionaron la oportunidad y el sentido del fallo. Incluso, sectores moderados que se habían mantenido en silencio ante los embates judiciales contra Cristina manifestaron preocupación por la deriva institucional del país.
Desde Casa Rosada no hubo declaraciones oficiales. El Gobierno de Javier Milei optó por el silencio, una estrategia que algunos interpretaron como complacencia con el fallo, y otros como cálculo político. Mientras tanto, en la oposición, varias voces se alinearon con el relato judicial y celebraron la decisión del máximo tribunal.
El peronismo, golpeado pero de pie, comenzó a delinear una respuesta. En una reunión de emergencia del PJ convocada para el miércoles, se esperan definiciones sobre el rumbo a seguir: se habla de una posible movilización federal, de articulación con otros espacios políticos y sociales, e incluso de una estrategia internacional para denunciar la persecución judicial. “No van por Cristina. Van por lo que representa”, dijo un dirigente de La Cámpora.
El fallo no sólo marca un antes y un después en la vida política de Cristina Fernández de Kirchner. También redefine el mapa político argentino en un momento crítico. La pregunta que queda flotando es si esta sentencia será el principio del fin para el kirchnerismo, o el inicio de una nueva etapa de lucha política y resistencia popular.






