Organizaciones antifascistas bolivianas alertaron sobre la llegada de delegaciones de Estados Unidos, Israel, Argentina y El Salvador, acusándolas de representar intereses imperiales y amenazas a la soberanía del país.
A pocos días de la posesión presidencial de Rodrigo Paz Pereira, la organización Internacional Antifascista – Capítulo Bolivia difundió un comunicado en el que expresa su rechazo a la presencia de delegaciones extranjeras que asistirán al acto oficial. El documento, ampliamente compartido en redes sociales, denuncia que la llegada de representantes de Estados Unidos, Israel, Argentina y El Salvador refleja una “coordinación internacional de fuerzas conservadoras” y una “estrategia de dominación regional”.
La organización apuntó directamente al secretario de Estado norteamericano Marco Rubio, quien encabezará la comitiva estadounidense. Según el pronunciamiento, su presencia “no responde a intereses diplomáticos ni de cooperación”, sino a la intención de garantizar el alineamiento del nuevo gobierno con los objetivos de Washington. El grupo recordó que Rubio ha promovido sanciones contra países de América Latina y respaldado intervenciones políticas en la región.
Otro de los cuestionamientos se dirigió a la delegación israelí, cuya participación fue calificada como “una provocación” y “un insulto a la conciencia solidaria del pueblo boliviano”. La Internacional Antifascista sostuvo que permitir su asistencia implica ignorar las denuncias por crímenes cometidos contra el pueblo palestino y romper con la tradición diplomática de apoyo a las causas humanitarias.
El comunicado también condenó la invitación al presidente salvadoreño Nayib Bukele, a quien acusó de aplicar un modelo de “control social masivo” que vulnera los derechos humanos. La organización describió su política penitenciaria como una “forma de fascismo moderno” y criticó la privatización de cárceles y la criminalización de la pobreza en su país.
En la misma línea, el documento expresa un rechazo firme al mandatario argentino Javier Milei, señalando que sus políticas han empobrecido a los sectores populares, desmantelado programas sociales y facilitado la entrega de recursos nacionales al capital extranjero. Para la organización, la presencia de Milei simboliza “la expansión del neoliberalismo extremo” en la región y la consolidación de una alianza entre gobiernos afines a Estados Unidos.
Otro de los ejes de preocupación de la organización es el posible retorno de la DEA y otras agencias estadounidenses al país. En su pronunciamiento, la Internacional Antifascista afirma que estas entidades “no combaten el narcotráfico, sino que lo gestionan con fines políticos”, y que su ingreso podría reactivar estructuras de injerencia directa sobre la soberanía nacional.
El texto también lamenta la ruptura de vínculos diplomáticos con Cuba y Venezuela, países que, según la organización, contribuyeron de manera solidaria al desarrollo de programas de salud, educación y asistencia humanitaria en Bolivia. Romper esos lazos, advierte, significaría desconocer la historia de cooperación entre pueblos hermanos.







