La Cancillería rusa confirmó continuidad de cooperación política y energética con La Habana, mientras Washington endurece medidas comerciales y declara emergencia nacional contra la isla caribeña.
La relación entre Moscú y La Habana volvió a ocupar el centro de la agenda internacional tras nuevas declaraciones oficiales que consolidan una alianza sostenida por décadas. La portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia, María Zajárova, afirmó públicamente que Cuba es un socio estratégico y que el respaldo ruso no se detendrá pese a la presión externa.
La declaración se produjo en vísperas de una reunión entre el canciller ruso, Serguéi Lavrov, y su homólogo cubano, Bruno Rodríguez Parrilla, quien viajó a Moscú para revisar la agenda bilateral. Desde la diplomacia rusa se reiteró que ambos países mantienen vínculos basados en cooperación política, económica y técnica, con casi setenta años de relaciones formales.
El Gobierno ruso manifestó su rechazo a las sanciones impuestas por Estados Unidos contra la isla, calificándolas de medidas coercitivas unilaterales. Washington declaró recientemente una “emergencia nacional” al considerar que Cuba representa una amenaza para su seguridad, decisión acompañada de nuevas restricciones comerciales y advertencias a terceros países que mantengan intercambios energéticos con La Habana.
La administración estadounidense también anunció aranceles dirigidos a operaciones vinculadas con el suministro de petróleo a Cuba. Estas disposiciones se suman al embargo vigente desde hace más de seis décadas, cuya aplicación ha sido reforzada con nuevas disposiciones ejecutivas.
Desde La Habana, el presidente Miguel Díaz-Canel respondió que Cuba es un Estado soberano y rechazó las acusaciones formuladas por Washington. El Gobierno cubano sostiene que las sanciones afectan de forma directa a su economía y limitan el acceso a combustibles, alimentos y financiamiento externo.






