El exsecretario de Unasur alertó sobre el fortalecimiento de proyectos políticos de derecha, la fragmentación de la integración latinoamericana y el creciente peso de intereses externos en la región.
La situación política de América Latina atraviesa un momento de profundas transformaciones y tensiones. Esa fue la evaluación realizada por el exsecretario general de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), Ernesto Samper, quien advirtió que el continente experimenta una expansión de corrientes conservadoras que, según su criterio, están alterando los mecanismos de integración y cooperación construidos durante las últimas décadas.
En declaraciones difundidas por el diario argentino Página 12, Samper sostuvo que varios países de la región se encuentran inmersos en un proceso de endurecimiento político impulsado por sectores de derecha que buscan consolidar modelos de gobierno centrados en políticas de seguridad de carácter punitivo. El exmandatario colombiano afirmó que esta tendencia cuenta con apoyo estratégico de actores vinculados al entorno del presidente estadounidense Donald Trump.
Para Samper, el escenario actual representa un cambio significativo respecto a etapas anteriores, cuando los países latinoamericanos impulsaban proyectos de coordinación regional con mayor autonomía política. Según explicó, la influencia de Washington sobre diversos gobiernos ha favorecido la consolidación de alianzas ideológicas que desplazan la lógica tradicional de cooperación entre Estados soberanos.
El exsecretario de Unasur cuestionó que la política exterior en el continente esté cada vez más condicionada por afinidades partidarias. A su juicio, esta práctica ha debilitado los espacios de concertación regional y ha generado una creciente exclusión de gobiernos que no comparten determinadas orientaciones políticas.
Dentro de ese contexto, mencionó la conformación de la iniciativa antidrogas denominada Escudo de las Américas como una muestra de esa dinámica. Según señaló, la exclusión de países como México, Colombia y Brasil evidencia una estrategia que privilegia determinados alineamientos políticos por encima de los intereses comunes de la región.
Samper recordó que América Latina vivió anteriormente etapas de mayor coordinación política bajo administraciones que promovieron proyectos de integración regional. En ese marco citó a líderes como Luiz Inácio Lula da Silva, Cristina Fernández de Kirchner, Hugo Chávez, Rafael Correa y Evo Morales, gobiernos que impulsaron mecanismos destinados a fortalecer la capacidad de decisión de los países sudamericanos.
El dirigente colombiano también expresó preocupación por la evolución política de Centroamérica. En su análisis, varios gobiernos de esa subregión han consolidado vínculos estrechos con los intereses estratégicos de Estados Unidos, generando decisiones que, según afirmó, comprometen la independencia política y económica de sus respectivos países.
Entre los hechos que observó con preocupación mencionó situaciones ocurridas en Honduras y Panamá, además de proyectos vinculados a una mayor presencia operativa estadounidense en territorios considerados estratégicos dentro del continente.
Al abordar la realidad venezolana, Samper calificó como extremadamente grave la actuación desarrollada este año por organismos estadounidenses en Caracas. Según sostuvo, los acontecimientos registrados derivaron en una crisis de gran magnitud y provocaron un elevado costo humano.
Asimismo, señaló que la conducción política encabezada por Delcy Rodríguez y Jorge Rodríguez enfrenta el desafío de administrar una compleja etapa de transición institucional en el país.
Respecto a Colombia, Samper dirigió su atención al próximo proceso electoral presidencial. Consideró que una eventual victoria de Iván Cepeda permitiría mantener la línea política impulsada por el actual gobierno y fortalecer la coordinación con otros gobiernos progresistas de la región, entre ellos los encabezados por Lula da Silva en Brasil y Claudia Sheinbaum.
El exmandatario destacó además los vínculos que mantiene con Cepeda desde hace décadas, marcados por la defensa de los derechos humanos y la memoria de Manuel Cepeda Vargas. En ese marco, expresó respaldo a la política de “paz total” promovida por Gustavo Petro para enfrentar los focos de violencia aún presentes en distintas regiones colombianas.
Samper afirmó que los esfuerzos desarrollados por la actual administración han permitido ampliar la presencia estatal en territorios históricamente afectados por el conflicto armado, fortalecer mecanismos de protección para la población civil y abrir canales de diálogo con sectores involucrados en la confrontación. También señaló que, de producirse un cambio de gobierno favorable a Cepeda, existirían condiciones para retomar negociaciones con grupos insurgentes y avanzar en la búsqueda de acuerdos que contribuyan a la estabilización del país.







