Trinidad, San Ignacio, San Lorenzo, Riberalta junto a los otros municipios de Beni participaron en sus regiones de los actos religiosos de la Semana Santa.
Con profunda devoción, autoridades locales y feligreses del departamento del Beni participaron en los actos litúrgicos de la Semana Santa, destacando las tradiciones religiosas y culturales de las poblaciones mojeña y trinitaria. Las ceremonias, cargadas de simbolismo, reunieron a miles de fieles en un ambiente de recogimiento y espiritualidad.
San Ignacio de Moxos: Procesión y vía crucis
En el Templo Misional de San Ignacio de Moxos, el alcalde Juan Carlos Abularach y la asambleísta Yoissy Zelada acompañaron a la comunidad en la Procesión del Señor Crucificado y el Vía Crucis. El recorrido, que recreó el camino de Jesús hacia el Calvario, se realizó en un ambiente de solemnidad, con cientos de fieles reflexionando sobre la Pasión de Cristo.
Trinidad: La última cena y el lavatorio de pies
En la Catedral de la Santísima Trinidad, el alcalde Cristhian Cámara y su esposa, Lavinia Añez, participaron en la Misa de la Cena del Señor. El obispo Mons. Aurelio Pesoa Ribera realizó el Lavatorio de Pies, un gesto que simboliza humildad y servicio, siguiendo el ejemplo de Jesús con sus discípulos. Este ritual, que incluyó a miembros del Cabildo Indigenal y autoridades locales, reforzó el mensaje de unidad y entrega a los más necesitados.
Viernes Santo: Las siete palabras y la crucifixión
A las 12:00 del Viernes Santo, el obispo Pesoa Ribera dirigió la lectura de las Siete Palabras de Jesús en la Cruz, un momento de profunda reflexión para los presentes. Posteriormente, los Apóstoles del Cabildo Indigenal trasladaron la imagen del Cristo Crucificado al atrio de la Catedral, donde se recreó la crucifixión.
El corregidor Rubén Yuco explicó que esta representación, mantenida por generaciones, no solo es un acto de fe, sino también una expresión cultural. La imagen permaneció expuesta hasta las 16:00, hora en que se realizó el descendimiento y una procesión por las calles de Trinidad.
San Lorenzo de Moxos: Adoración al santísimo
Mientras tanto, en San Lorenzo de Moxos, la comunidad participó en la Adoración al Santísimo Sacramento, una práctica central en la espiritualidad católica que fortalece la conexión con lo divino. El Cabildo Indigenal y las parcialidades indígenas fueron clave en la preservación de estas tradiciones, transmitiendo su legado a nuevas generaciones.
Riberalta: Autoridades en la última cena
En Riberalta, la noche del Jueves Santo reunió a las máximas autoridades municipales en una conmovedora celebración de la Última Cena en la Catedral. Los secretarios de Despacho, Administración y Finanzas Públicas, Planificación y Desarrollo Territorial, y Desarrollo Productivo y Medio Ambiente -pilares de la gestión del alcalde Ciriaco Rodríguez- participaron activamente en este sagrado ritual.
La misa, cargada de recogimiento espiritual, congregó a decenas de feligreses que conmemoraron el histórico momento en que Jesús instituyó la Eucaristía. La presencia del gabinete municipal no solo evidenció su compromiso personal con la fe católica, sino que también reflejó la importancia que el gobierno local otorga a las tradiciones religiosas como parte fundamental de la identidad riberalteña.
Trinidad vivió con fervor la emotiva procesión del Santo Sepulcro
La capital beniana se vistió de solemnidad y fe durante la conmovedora procesión del Santo Sepulcro, uno de los actos centrales de la Semana Santa que año tras año congrega a miles de devotos.
Desde las primeras horas de la tarde del Viernes Santo, una multitud de fieles se reunió frente a la Catedral de la Santísima Trinidad para participar en esta tradición que combina religiosidad y cultura.
El viacrucis, que recrea el camino de Jesús hacia el Calvario, marcó el inicio de una jornada cargada de simbolismo.
El momento más emotivo llegó con la representación de la bajada de Cristo de la cruz, a cargo de los apóstoles del Cabildo Indigenal.
Esta escena, que recrea el dolor de la Pasión, conmovió a los presentes, muchos de los cuales siguieron la ceremonia con lágrimas en los ojos.
Al caer la noche, las calles de Trinidad se iluminaron con el tenue resplandor de cientos de velas que acompañaban al Santo Sepulcro en su recorrido procesional.
En completo silencio, interrumpido solo por cantos y oraciones, los trinitarios demostraron una vez más su profunda fe católica.
«Esta procesión no es solo una tradición, es un encuentro comunitario con lo sagrado», comentó uno de los organizadores mientras observaba cómo jóvenes y adultos, familias enteras, participaban con igual devoción.
Las autoridades eclesiásticas destacaron la ejemplar conducta de los asistentes y la masiva participación, que superó las expectativas.
«Es emocionante ver cómo la comunidad se une cada año en esta demostración de fe viva», agregó un sacerdote de la catedral.
Con esta impresionante manifestación de religiosidad popular, Trinidad reafirma su identidad cultural y el profundo arraigo de sus tradiciones católicas, que se transmiten de generación en generación como un valioso legado espiritual.
La Semana Santa beniana sigue siendo, así, un testimonio elocuente de la fe que mueve montañas y une corazones.








