El presidente estadounidense acusa a sus aliados de inacción militar y falta de compromiso estratégico tras rechazar una operación en Ormuz, elevando la presión sobre la cohesión de la alianza atlántica.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, elevó el tono contra la OTAN con un mensaje que sacudió la relación con sus socios. Desde su plataforma digital, el mandatario calificó a la alianza como ineficaz sin el respaldo directo de Washington y cuestionó su capacidad real de acción militar.
“¡Sin EE.UU., la OTAN es un tigre de papel!”, afirmó de forma categórica, instalando una crítica directa a la estructura defensiva occidental. La declaración se conoció luego de que varios países rechazaran sumarse a una iniciativa impulsada por la Casa Blanca para asegurar el tránsito marítimo en el estratégico estrecho de Ormuz.
Trump vinculó esa negativa con las consecuencias económicas globales, especialmente en el mercado energético. “No quisieron unirse a la lucha para impedir que Irán se convirtiera en una potencia nuclear”, escribió, atribuyendo a sus aliados una falta de decisión frente a un escenario que considera crítico.
El mandatario fue más allá al señalar que, tras lo que definió como una victoria militar, los mismos países ahora cuestionan el impacto en los precios del petróleo. “Ahora que esa lucha se ha ganado militarmente, sin apenas peligro para ellos, se quejan de los altos precios del petróleo… pero no quieren ayudar a abrir el estrecho”, expresó.
El punto central de la controversia gira en torno a una operación naval que Washington planteó como una acción puntual. Trump insistió en que se trataba de una intervención de bajo riesgo: “Es una simple maniobra militar… tan fácil para ellos hacerlo, con tan poco riesgo”. La frase cerró con una acusación directa: “¡Cobardes, y lo recordaremos!”.
La iniciativa estadounidense buscaba conformar una coalición internacional para escoltar embarcaciones comerciales en una de las rutas más sensibles del planeta, por donde fluye una parte sustancial de la energía global. Sin embargo, gobiernos clave decidieron no involucrarse militarmente. Entre ellos figuran Francia, Alemania y España, además de países como Japón, Corea del Sur y Australia, que optaron por no desplegar fuerzas en la zona.
El trasfondo de esta postura está ligado a la tensión con Irán y al riesgo de una escalada mayor en Medio Oriente. Mientras Washington sostiene que la presión militar es una herramienta eficaz, varios aliados privilegian evitar un involucramiento directo que pueda agravar el conflicto.
Las palabras de Trump no solo apuntan a una operación puntual, sino que reabren una discusión más amplia sobre el reparto de responsabilidades dentro de la alianza atlántica. Al afirmar que la OTAN pierde peso sin Estados Unidos, el mandatario instala una visión que tensiona los equilibrios históricos entre sus miembros.







