El exministro del gobierno transitorio de 2019 llegó esposado desde Estados Unidos. Fue detenido en Viru Viru y será trasladado a La Paz para cumplir sus condenas.
El exministro de Gobierno, Arturo Murillo, llegó al país en la madrugada de este jueves, tras ser deportado de Estados Unidos, donde cumplió parte de una condena por lavado de dinero. Apenas descendió del avión en el aeropuerto internacional de Viru Viru, en Santa Cruz, fue aprehendido por la Policía y trasladado bajo estrictas medidas de seguridad.
Murillo tiene abiertos al menos ocho procesos penales en Bolivia. Dos de ellos ya se resolvieron con condenas firmes: la primera de ocho años de prisión por el sobreprecio en la compra de gases lacrimógenos; y la segunda, de cinco años y cuatro meses, por la importación irregular de armamento no letal desde Ecuador, durante los convulsos meses de la crisis poselectoral de 2019.
Acompañado por agentes policiales, el exministro fue visto con chaleco antibalas y las manos esposadas, mientras descendía de la aeronave. Las imágenes difundidas en la madrugada muestran su rostro serio, con barba canosa y semblante cansado, aunque en algunos momentos dejó escapar una ligera sonrisa al pasar frente a las cámaras que lo aguardaban en la terminal aérea.
El ministro de Gobierno, Roberto Ríos, informó que Murillo permanecerá en celdas del aeropuerto hasta su traslado a la ciudad de La Paz, previsto para el mediodía. “En la sede de gobierno será conducido ante un juez, quien deberá disponer las medidas correspondientes, pero lo que corresponde es que cumpla las condenas dictadas”, precisó.
En Estados Unidos, Murillo había sido detenido en mayo de 2021 por delitos de conspiración relacionados con lavado de dinero y sobornos. Tras aceptar su culpabilidad, en enero de 2023 fue sentenciado a 70 meses de prisión. Sin embargo, en junio de este año fue liberado de manera anticipada por buena conducta y luego recluido en un centro de detención migratoria, hasta que finalmente se resolvió su deportación.
Según explicó el viceministro de Gobierno, Jhonny Aguilera, Murillo intentó evitar su retorno a Bolivia solicitando ser enviado a un tercer país, pedido que no prosperó ante las autoridades estadounidenses. La decisión fue que fuese entregado directamente a funcionarios bolivianos para que respondiera por los procesos pendientes.
La expectativa mediática en Santa Cruz fue significativa. Decenas de periodistas aguardaron desde la medianoche para registrar el momento del arribo del exministro, considerado uno de los principales rostros del gabinete de Jeanine Áñez. Su detención inmediata reflejó la importancia que el actual gobierno otorga a su proceso judicial.
El procurador general del Estado, Ricardo Condori, señaló que en audiencia se solicitará que Murillo sea remitido a un penal de máxima seguridad. “Estamos ante un caso de corrupción de alto impacto económico y político. El Estado sufrió pérdidas millonarias y es nuestra obligación garantizar que cumpla las sentencias”, afirmó.
Mientras se aguarda su traslado a La Paz, el Ministerio de Gobierno convocó a una conferencia de prensa para dar mayores detalles sobre el procedimiento y los pasos judiciales a seguir. Entre tanto, Murillo cumple con los protocolos de rigor en Migración y exámenes médicos previos a su conducción a un penal.
El regreso de Arturo Murillo a territorio boliviano marca un momento simbólico en el país. Para algunos sectores sociales, su presencia en celdas nacionales significa el inicio de una etapa de justicia y reparación frente a los hechos de 2019, mientras que para otros representa un recordatorio de la crisis política que aún divide a la sociedad boliviana.
El exministro del gobierno transitorio de 2019 llegó esposado desde Estados Unidos. Fue detenido en Viru Viru y será trasladado a La Paz para cumplir sus condenas.
El exministro de Gobierno, Arturo Murillo, llegó al país en la madrugada de este jueves, tras ser deportado de Estados Unidos, donde cumplió parte de una condena por lavado de dinero. Apenas descendió del avión en el aeropuerto internacional de Viru Viru, en Santa Cruz, fue aprehendido por la Policía y trasladado bajo estrictas medidas de seguridad.
Murillo tiene abiertos al menos ocho procesos penales en Bolivia. Dos de ellos ya se resolvieron con condenas firmes: la primera de ocho años de prisión por el sobreprecio en la compra de gases lacrimógenos; y la segunda, de cinco años y cuatro meses, por la importación irregular de armamento no letal desde Ecuador, durante los convulsos meses de la crisis poselectoral de 2019.
Acompañado por agentes policiales, el exministro fue visto con chaleco antibalas y las manos esposadas, mientras descendía de la aeronave. Las imágenes difundidas en la madrugada muestran su rostro serio, con barba canosa y semblante cansado, aunque en algunos momentos dejó escapar una ligera sonrisa al pasar frente a las cámaras que lo aguardaban en la terminal aérea.
El ministro de Gobierno, Roberto Ríos, informó que Murillo permanecerá en celdas del aeropuerto hasta su traslado a la ciudad de La Paz, previsto para el mediodía. “En la sede de gobierno será conducido ante un juez, quien deberá disponer las medidas correspondientes, pero lo que corresponde es que cumpla las condenas dictadas”, precisó.
En Estados Unidos, Murillo había sido detenido en mayo de 2021 por delitos de conspiración relacionados con lavado de dinero y sobornos. Tras aceptar su culpabilidad, en enero de 2023 fue sentenciado a 70 meses de prisión. Sin embargo, en junio de este año fue liberado de manera anticipada por buena conducta y luego recluido en un centro de detención migratoria, hasta que finalmente se resolvió su deportación.
Según explicó el viceministro de Gobierno, Jhonny Aguilera, Murillo intentó evitar su retorno a Bolivia solicitando ser enviado a un tercer país, pedido que no prosperó ante las autoridades estadounidenses. La decisión fue que fuese entregado directamente a funcionarios bolivianos para que respondiera por los procesos pendientes.
La expectativa mediática en Santa Cruz fue significativa. Decenas de periodistas aguardaron desde la medianoche para registrar el momento del arribo del exministro, considerado uno de los principales rostros del gabinete de Jeanine Áñez. Su detención inmediata reflejó la importancia que el actual gobierno otorga a su proceso judicial.
El procurador general del Estado, Ricardo Condori, señaló que en audiencia se solicitará que Murillo sea remitido a un penal de máxima seguridad. “Estamos ante un caso de corrupción de alto impacto económico y político. El Estado sufrió pérdidas millonarias y es nuestra obligación garantizar que cumpla las sentencias”, afirmó.
Mientras se aguarda su traslado a La Paz, el Ministerio de Gobierno convocó a una conferencia de prensa para dar mayores detalles sobre el procedimiento y los pasos judiciales a seguir. Entre tanto, Murillo cumple con los protocolos de rigor en Migración y exámenes médicos previos a su conducción a un penal.
El regreso de Arturo Murillo a territorio boliviano marca un momento simbólico en el país. Para algunos sectores sociales, su presencia en celdas nacionales significa el inicio de una etapa de justicia y reparación frente a los hechos de 2019, mientras que para otros representa un recordatorio de la crisis política que aún divide a la sociedad boliviana.






