BOLÍVAR NO RESPONDE EN CASA Y EMPATA SIN CONVENCER

Abr 15, 2026

La Academia volvió a fallar en el Hernando Siles, donde La Guaira se plantó con orden y carácter. Un error rival evitó la derrota y profundizó las dudas.


El margen de crédito empieza a reducirse. Bolívar dejó escapar otra oportunidad en casa y firmó un empate 1-1 que sabe a poco frente a Deportivo La Guaira, un rival que hizo lo necesario para incomodar y, por momentos, dominar la escena en La Paz.
El equipo celeste intentó asumir el protagonismo desde el arranque, pero nunca logró traducir esa intención en dominio real. La visita, con líneas compactas y disciplina táctica, le cerró los circuitos habituales y lo obligó a jugar lejos del área. Sin espacios, Bolívar se volvió previsible, repitiendo fórmulas sin éxito.
El primer golpe llegó con una jugada que reflejó desatenciones defensivas. Alí Meza encontró libertad por el sector izquierdo, avanzó sin presión y eligió con precisión el pase hacia atrás. Allí apareció Flabian Londoño, que definió con tranquilidad ante un Carlos Lampe sin reacción. El 0-1 expuso fragilidad en la última línea y encendió el malestar en las tribunas.
A partir de ese momento, Bolívar quedó atrapado entre la urgencia y la falta de claridad. Intentó adelantar metros, pero sin asociaciones ni sorpresa. Martín Cauteruccio se mostró aislado, mientras Dorny Romero alternaba buenas intenciones con ejecuciones imprecisas. El equipo empujaba más por inercia que por convicción.
El complemento trajo una oportunidad inesperada. La expulsión de Rafael Arace, tras una entrada fuerte, dejó a la visita con diez hombres y cambió el contexto. Con superioridad numérica, el local tenía el escenario ideal para revertir la historia. Pero no lo aprovechó.
Lejos de crecer, Bolívar continuó chocando contra sus propias limitaciones. Manejó el balón, sí, pero sin profundidad ni peso ofensivo. El arquero Jorge Sánchez apenas intervino en acciones de riesgo real. La Guaira, incluso con uno menos, sostuvo su estructura y esperó.
El empate llegó por una acción aislada, más vinculada a la viveza que al juego colectivo. Sánchez intentó salir con el balón dominado sin advertir la presión de Romero, que le robó la pelota y definió rápido para el 1-1. Un gol nacido del error, no de la construcción.
El tramo final mostró a un Bolívar sin rebeldía futbolística. No hubo asedio sostenido ni generación clara de ocasiones para buscar el triunfo. El equipo se diluyó en centros sin destino y decisiones apresuradas, mientras el rival cerraba espacios con oficio.
El punto suma en la tabla, pero deja interrogantes abiertos. Bolívar no logra hacerse fuerte en casa, carece de variantes en ataque y muestra dificultades para romper esquemas defensivos bien plantados. Más que el resultado, preocupa la forma.
El calendario no concede tregua. En la próxima fecha aparecerá Fluminense, un rival de jerarquía que exigirá mucho más que empuje. Para competir, Bolívar necesitará algo que hasta ahora no ha mostrado: fútbol sostenido y respuestas colectivas.

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