El gobernador beniano y el alcalde de Trinidad coincidieron en exigir atención inmediata para una región golpeada por carencias estructurales, servicios deficientes y una economía que busca sostenerse en la producción.
El gobernador del Beni, Jesús Tito Egüez, y el alcalde de Trinidad, Mauricio Barba, llevaron al encuentro nacional con el Gobierno central un duro diagnóstico sobre la situación que atraviesa la región beniana. Ambos expusieron las limitaciones económicas, la precariedad de servicios básicos y la necesidad de encarar medidas inmediatas para evitar un mayor deterioro institucional y social.
Durante su intervención, Egüez aseguró que el Beni atraviesa uno de los momentos más difíciles de su historia reciente y comparó la situación económica departamental con un escenario límite. “Mientras algunas gobernaciones están en terapia intensiva, Beni y Pando estamos en prevelorio”, afirmó la autoridad, al advertir la caída de recursos y las dificultades para sostener la gestión pública.
El gobernador sostuvo que la salida para el departamento pasa por fortalecer la producción y dejar de lado las disputas políticas. Planteó consolidar una economía basada en la ganadería y la agricultura, sectores que considera estratégicos para generar movimiento económico y atraer inversión.
Según explicó, con seguridad jurídica y respaldo estatal al aparato productivo, el Beni podría alcanzar ingresos cercanos a los mil millones de dólares. “Necesitamos construir una Bolivia productiva, no una Bolivia atrapada en peleas ideológicas”, manifestó durante el encuentro desarrollado con autoridades nacionales y representantes regionales.
TRINIDAD EXPONE CARENCIAS HISTÓRICAS
Por su parte, el alcalde Mauricio Barba presentó un panorama crítico sobre las condiciones en las que recibió el municipio de Trinidad. La autoridad enumeró una serie de problemas estructurales que, según dijo, afectan de manera directa la calidad de vida de la población.
Barba señaló que la capital beniana enfrenta graves deficiencias en agua potable y alcantarillado, además de soportar elevadas tarifas de energía eléctrica. También mencionó el deterioro de calles, unidades educativas y centros de salud.
“Somos la única capital de departamento que en pleno siglo XXI y a pocos días de cumplir 340 años no tenemos alcantarillado, no se cuenta con agua potable para consumo humano y tenemos la luz más cara del país”, expresó la autoridad municipal ante el presidente y representantes del Ejecutivo.
El alcalde añadió que muchas infraestructuras educativas presentan daños visibles y que varios establecimientos de salud no reúnen condiciones mínimas para atender adecuadamente a la población.
PEDIDO DE UNIDAD Y REDISTRIBUCIÓN
Tanto el gobernador como el alcalde coincidieron en la necesidad de generar acuerdos entre distintos niveles del Estado para enfrentar la crisis regional. Barba pidió una redistribución equitativa de recursos y convocó a autoridades nacionales, departamentales y municipales a trabajar de manera coordinada.
“Bolivia necesita construir un gran acuerdo nacional que permita que todos los recursos de todos los bolivianos sean redistribuidos de manera justa y equitativa para todas las regiones”, afirmó el alcalde trinitario.
En la misma línea, Egüez insistió en que el país necesita priorizar la producción y garantizar condiciones para el desarrollo económico de regiones históricamente relegadas.
Las intervenciones de ambas autoridades reflejaron el complejo escenario que atraviesa el Beni, marcado por limitaciones financieras, rezago en infraestructura y demandas acumuladas por servicios básicos, en medio de un escenario nacional donde las regiones buscan mayor atención y respuestas concretas del Gobierno central.







