El exmandatario denunció que existe presión de Estados Unidos sobre el Gobierno boliviano para aplicar medidas excepcionales y garantizar el control extranjero sobre el litio y otros recursos estratégicos.
El expresidente Evo Morales afirmó que el Gobierno analiza aplicar un estado de excepción en Bolivia y aseguró que la decisión ya habría sido discutida al interior del gabinete presidencial ante el crecimiento de la crisis política y social.
Morales señaló que recibió reportes de miembros de las Fuerzas Armadas que alertaron sobre movimientos internos vinculados a una eventual militarización del país. Según explicó, la medida tendría respaldo externo y respondería a intereses internacionales sobre los recursos naturales bolivianos.
“La Embajada de Estados Unidos ha instruido al presidente Rodrigo Paz. Dicen que no pueden perder Bolivia ni el litio”, declaró el líder del MAS durante una intervención pública en la que también habló de divisiones dentro del Ejecutivo.
De acuerdo con Morales, varios ministros estarían preocupados por las consecuencias políticas de imponer restricciones constitucionales y algunos incluso evaluarían apartarse del Gobierno. “El gabinete se ha dividido, unos quieren renunciar y otros siguen en la misma línea”, sostuvo.
El exjefe de Estado también denunció la firma de acuerdos con empresas y gobiernos extranjeros para avanzar sobre el litio, las tierras raras y otros recursos estratégicos. “Por decreto supremo ya está Tesla en Bolivia. Firmaron memorandos con Estados Unidos y Canadá”, afirmó.
Morales indicó que organizaciones campesinas e indígenas permanecerán movilizadas ante cualquier intento de aplicar medidas de excepción. “El pueblo boliviano seguirá defendiendo sus recursos naturales con Evo o sin Evo”, manifestó.
Las declaraciones fueron difundidas en un momento marcado por bloqueos, protestas y fuertes disputas políticas sobre el rumbo económico y el manejo de los recursos estratégicos del país.







