El encarecimiento de la carne comienza a reflejarse en los registros de consumo de Pando. Las cifras de 2026 muestran una reducción frente a gestiones anteriores.
Pando registra una disminución en la cantidad de ganado bovino destinado al consumo, una situación que coincide con el incremento del precio de la carne de res en los mercados del departamento. Los datos correspondientes a 2026 superan las 6.000 cabezas, por debajo de las más de 9.000 registradas durante 2021, según información proporcionada por el Servicio Nacional de Sanidad Agropecuaria e Inocuidad Alimentaria (SENASAG).
La reducción refleja un cambio en el comportamiento del mercado cárnico, donde el aumento de los precios habría incidido en la capacidad de compra de las familias y, por consiguiente, en la demanda del producto.
UN HATO GANADERO QUE NECESITA ACTUALIZACIÓN
En cuanto a la producción pecuaria, los registros departamentales también requieren una revisión. La información proporcionada por el SENASAG señala que Pando contaba hasta 2023 con aproximadamente 188.000 cabezas de ganado bovino.
Sin embargo, las estadísticas oficiales del Ministerio de Desarrollo Productivo y del Instituto Nacional de Estadística presentan cifras diferentes. La caracterización productiva de Pando correspondiente a 2023 establece un hato de 138.023 cabezas, mientras que los datos de 2024 lo sitúan en 138.440 animales.
La diferencia hace necesaria una actualización de los registros para establecer con mayor precisión la cantidad de ganado existente en el departamento.
Menos animales llegan a los mataderos
Las estadísticas nacionales sobre ganado bovino enviado a mataderos también muestran una reducción en Pando. En 2021 se registraron 8.765 cabezas, frente a 7.494 durante 2025, de acuerdo con los datos del sistema Paititi del SENASAG.
Los registros departamentales correspondientes a 2026 superan las 6.000 cabezas, aunque todavía faltan dos meses para concluir la gestión. Por tanto, el resultado anual aún puede modificarse.
La evolución de estos indicadores permitirá establecer cuánto ha disminuido la demanda de carne y qué incidencia tiene el encarecimiento del producto en el consumo de la población pandina.









