Millones de brasileños llegan este domingo a las urnas después de una campaña marcada por actos multitudinarios, acusaciones cruzadas y dos candidatos que cerraron la carrera electoral proclamando su propia victoria.
Brasil celebra este domingo una de las elecciones presidenciales más disputadas de los últimos años. En la víspera de la votación, tanto el presidente Luiz Inácio Lula da Silva como el senador Flávio Bolsonaro cerraron sus campañas con grandes movilizaciones en las calles y con mensajes que dejaron en claro que ambos se consideran ganadores antes de que se abran las urnas.
DOS CIERRES, UNA MISMA APUESTA: LA VICTORIA
Lula eligió la Avenida Paulista, en São Paulo, para su último acto de campaña. La principal arteria de la ciudad quedó ocupada por una multitud de simpatizantes que acompañó al mandatario en una caminata que recorrió varios tramos de la avenida. Medios brasileños reportaron que la concentración fue tan numerosa que incluso dificultó el desplazamiento de los vehículos que formaban parte de la caravana.
El Partido de los Trabajadores aseguró que más de dos millones de personas participaron en la movilización, aunque no se presentó una metodología independiente que confirme esa cifra.
Horas antes, Lula había difundido fotografías del recorrido y celebró la respuesta de sus seguidores. “São Paulo fue tomada por más de dos millones de brasileños y brasileñas unidos en defensa de Brasil, de la democracia y de un futuro con más derechos y esperanza”, escribió en sus redes sociales, según el mensaje divulgado por su campaña.
El mandatario también expresó plena confianza en el resultado electoral. Ante periodistas y simpatizantes, afirmó que está convencido de que conseguirá un nuevo mandato y destacó la movilización popular observada durante la segunda vuelta.
FLÁVIO RESPONDE DESDE RÍO
Del otro lado de la contienda, Flávio Bolsonaro concentró su cierre en la Barra da Tijuca, uno de los bastiones políticos del bolsonarismo en Río de Janeiro. Miles de seguidores se reunieron en los alrededores de la Praça do Ó para acompañar el último acto del candidato del Partido Liberal antes de la jornada electoral.
La movilización incluyó caravanas, motociclistas, vehículos particulares y la presencia de dirigentes aliados. Durante su discurso, Bolsonaro agradeció el respaldo de los asistentes y lanzó una frase que rápidamente se convirtió en uno de los mensajes más comentados de la jornada: “Estoy aún más convencido de que mañana a esta hora, Brasil va a tener un nuevo presidente”.
Antes de llegar a Río, el senador también participó en actividades proselitistas en Belo Horizonte, otro de los puntos estratégicos de la campaña.
UN PAÍS DIVIDIDO LLEGA A LAS URNAS
El cierre simultáneo de ambos candidatos reflejó la polarización que ha marcado toda la campaña. Lula apostó por exhibir fuerza en São Paulo y Río de Janeiro, mientras que Flávio Bolsonaro buscó reafirmar su influencia en territorios donde el bolsonarismo mantiene una base sólida de apoyo.
Con los actos proselitistas ya concluidos y las calles convertidas en el último escenario de demostración política, la decisión queda ahora en manos de millones de brasileños que este domingo elegirán al próximo ocupante del Palacio de Planalto.









