Empresarios bolivianos trasladaron industrias y recursos al vecino país durante la escasez de dólares. La intervención bancaria obliga ahora a revisar sus depósitos y operaciones.
Gentileza Martín Vásquez
Periodista, Asunción, Paraguay
La intervención de Ueno Bank abrió una preocupación adicional para empresarios bolivianos que durante los últimos años trasladaron capitales, instalaron industrias o ampliaron sus operaciones en Paraguay, atraídos por la disponibilidad de dólares, los incentivos tributarios y una mayor previsibilidad para desarrollar negocios.
El movimiento empresarial coincidió con la crisis cambiaria que atravesó Bolivia durante el Gobierno de Luis Arce, cuando las dificultades para conseguir divisas afectaron las importaciones, el abastecimiento de materias primas y el funcionamiento de diferentes actividades productivas.
Paraguay se convirtió entonces en una alternativa para empresarios que buscaban proteger sus recursos y encontrar condiciones más favorables para producir. Sin embargo, la resolución de Ueno Bank introdujo un nuevo factor de incertidumbre para quienes colocaron parte de sus ahorros o inversiones financieras en esa entidad.
MÁS DE US$120 MILLONES DE INVERSIÓN BOLIVIANA
Entre 2020 y 2024, las inversiones bolivianas en Paraguay superaron los US$120 millones, según estimaciones de la Cámara Binacional Boliviano-Paraguaya difundidas en junio de 2025.
Los capitales llegaron principalmente a sectores como agroindustria, construcción, bienes raíces, fabricación de materiales, comercio, tecnología y servicios financieros.
El traslado de empresas estuvo relacionado con las dificultades que enfrentaban los empresarios en Bolivia para conseguir dólares y mantener sus operaciones de importación. La posibilidad de acceder a divisas y utilizar Paraguay como plataforma comercial permitió desarrollar proyectos que requerían condiciones financieras y logísticas distintas.
Uno de los ejemplos fue Preforte, empresa boliviana que instaló una planta de prefabricados de hormigón en Limpio, Paraguay, con una inversión reportada de US$5 millones. Otro proyecto fue Design+Art, promovido por empresarios cruceños con una inversión aproximada de US$2,5 millones.
En agosto de 2023, autoridades del Ministerio de Industria y Comercio paraguayo también informaron que se habían emitido 21 constancias de inversión para empresarios bolivianos interesados en establecer actividades en ese país, frente a un promedio histórico de aproximadamente tres solicitudes anuales.
NO TODAS LAS INVERSIONES ESTÁN COMPROMETIDAS
La intervención de Ueno no significa que los US$120 millones de capital boliviano hayan quedado atrapados en el banco.
La cifra corresponde a inversiones empresariales acumuladas durante cuatro años y comprende activos productivos, instalaciones, proyectos inmobiliarios y actividades comerciales.
Una fábrica instalada en Paraguay conserva sus terrenos, maquinaria y capacidad productiva independientemente de que Ueno haya dejado de operar normalmente. El problema aparece cuando una empresa utilizaba esa entidad para mantener depósitos, administrar liquidez, pagar proveedores o recibir ingresos.
Por eso, los empresarios bolivianos deben diferenciar entre el capital invertido en actividades productivas y los recursos financieros colocados directamente en el banco intervenido.
Quienes tenían depósitos en Ueno enfrentan restricciones para acceder a sus fondos y deberán acogerse al procedimiento de resolución. La garantía legal paraguaya cubre hasta G. 228,3 millones por depositante y entidad, mientras que los excedentes dependen de la recuperación de los activos bancarios y de las medidas que adopte el regulador.
EL RIESGO ALCANZA TAMBIÉN A FONDOS Y BONOS
La exposición no se limita a las empresas que mantenían cuentas directamente en Ueno.
El Banco Central y la Superintendencia de Valores establecieron medidas especiales para los instrumentos financieros vinculados a la entidad. Entre ellas figura la valoración en cero de determinados bonos financieros y subordinados emitidos por Ueno, además de la suspensión del reconocimiento de intereses y el tratamiento provisional de los excedentes de depósitos hasta que se determine su recuperación.
Esto significa que un empresario boliviano que participaba en un fondo de inversión con bonos de Ueno podría registrar una reducción del valor de su participación, aunque no tuviera una cuenta bancaria propia en esa institución.
La identificación de los inversionistas extranjeros afectados y de los montos correspondientes todavía requiere información detallada sobre los titulares de los instrumentos financieros.
PARAGUAY TAMBIÉN ENFRENTA UN PROBLEMA DE CONFIANZA
Durante los años de escasez de dólares en Bolivia, Paraguay fue presentado como un destino con condiciones más favorables para las inversiones. La estabilidad monetaria, el acceso a divisas, los incentivos industriales y la previsibilidad de las reglas fueron algunos de los factores que destacaron empresarios y representantes de la Cámara Binacional.
La crisis de Ueno obliga ahora a revisar esa percepción, especialmente en lo relacionado con la seguridad de los depósitos, la supervisión bancaria y las relaciones entre grupos empresariales y autoridades públicas.
La intervención también dejó bajo cuestionamiento la concentración de recursos estatales y previsionales en una entidad que terminó incumpliendo gravemente sus exigencias de solvencia.
Reuters informó que la crisis afectó la valoración de instrumentos financieros vinculados al banco y generó preocupación entre inversionistas sobre la supervisión del sistema paraguayo. Sin embargo, el Banco Central sostiene que se trata de una situación particular de Ueno y no de una insolvencia generalizada del sistema financiero.
EMPRESARIOS BOLIVIANOS DEBERÁN REVISAR DÓNDE ESTÁN SUS DÓLARES
La principal preocupación para los inversionistas bolivianos es determinar cuánto dinero mantenían en Ueno, qué parte estaba colocada en certificados de depósito y qué recursos permanecen en otras entidades financieras paraguayas.
Hasta el 4 de noviembre no se había divulgado una nómina completa de depositantes extranjeros que permita identificar a las empresas bolivianas afectadas.
Tampoco existe información oficial que demuestre que la totalidad de los capitales trasladados desde Bolivia estuviera depositada en Ueno.
Las compañías que mantienen sus recursos en otras entidades paraguayas no están sometidas automáticamente a las restricciones de la intervención. No existe una congelación general de los depósitos del sistema bancario del país.
La Cámara Binacional Boliviano-Paraguaya deberá precisar cuántas empresas bolivianas mantienen operaciones en Paraguay, qué inversiones continúan activas y si existen asociados que utilizaron Ueno como entidad financiera.
También será necesario establecer si algunas compañías tienen obligaciones pendientes con proveedores, trabajadores o acreedores que dependían de las operaciones bancarias paralizadas.
La información sobre los US$120 millones acumulados entre 2020 y 2024 permite dimensionar la presencia empresarial boliviana en el vecino país, pero todavía no revela cuánto de ese capital se encuentra expuesto directamente a la resolución de Ueno Bank.









