Expertos de toda América Latina y el Caribe compartieron estrategias y desafíos en gestión del fuego durante un encuentro internacional realizado en Santa Cruz
Durante cuatro días, la ciudad de Santa Cruz fue el epicentro del debate regional sobre la prevención y el manejo de incendios forestales. La VIII Reunión del Grupo de Expertos en Fuegos Forestales de América Latina y el Caribe concluyó con la participación de delegaciones técnicas de más de una docena de países, consolidando el rol de Bolivia como articulador de políticas ambientales a nivel continental.
El evento, organizado con el respaldo de la Unión Europea, congregó a especialistas en gestión de incendios de naciones como México, Brasil, Ecuador, Chile, Argentina, Colombia, entre otros. Durante las jornadas de trabajo se revisaron los principales avances y desafíos para fortalecer una ruta crítica común hacia la mejora de capacidades institucionales en la prevención y control de incendios a nivel nacional y regional.
En la ceremonia de clausura, el ministro de Medio Ambiente y Agua, Álvaro Ruiz, destacó la importancia del trabajo colaborativo en tiempos marcados por una creciente crisis climática. “La experiencia compartida es un recurso invaluable. Aprender de lo que otros han hecho con éxito nos permite construir soluciones más robustas y adaptadas a nuestras realidades”, señaló, agradeciendo el respaldo del gobierno del presidente Luis Arce a este tipo de encuentros multilaterales.
El ministro también subrayó que fenómenos como el cambio climático están afectando no solo la biodiversidad, sino también las economías y la seguridad alimentaria en la región. “Sin agua no hay vida, y sin bosques no hay agua. Esta es una verdad que todavía muchos líderes globales no quieren aceptar”, sentenció durante su intervención.
Además de servir como plataforma para la evaluación técnica, la reunión fue un paso clave en la implementación de la Estrategia Nacional de Manejo Integral del Fuego y del Plan Nacional de Prevención de Incendios Forestales de Bolivia. Ambos instrumentos buscan reducir la recurrencia y gravedad de los incendios, incorporando una mirada integral que involucre tanto a instituciones estatales como a comunidades locales.
En ese marco, los participantes del encuentro realizaron visitas de campo a la comunidad indígena Quitunuquiña y al municipio de Roboré. Allí pudieron conocer de primera mano las experiencias comunitarias en la gestión del fuego, un enfoque que prioriza el conocimiento ancestral y la participación activa de las poblaciones locales en las decisiones sobre el uso del territorio.
Jaume Segura, embajador y jefe de la delegación de la Unión Europea en Bolivia, remarcó la relevancia de la cooperación internacional frente a un problema que no respeta fronteras. “Los incendios forestales son un desafío común. Solo trabajando juntos, compartiendo conocimientos y aprendiendo unos de otros, podremos enfrentarlo con eficacia”, aseguró.
El evento también contó con la presencia de representantes de organismos multilaterales como la FAO, el PNUMA y la Organización del Tratado de Cooperación Amazónica (OTCA), quienes reiteraron su apoyo a las iniciativas regionales enfocadas en la gestión de riesgos y resiliencia climática.






